El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

sábado, 31 de marzo de 2012

A mover las joyas

Por Gustavo Toledo

El anunciado show de Paul McCartney el próximo 15 de abril en el estadio Centenario ha despertado una verdadera revolución. No es para menos. Es la primera vez que el ex Beatles visita nuestro país, y, quizás, sea la única vez que lo haga. Es lógico entonces que sus admiradores locales (e incluso muchos extranjeros) no quieran perdérselo y estén dispuestos a pagar lo que sea con tal de conseguir una entrada que les permita estar cerca de su ídolo al menos una vez en la vida. De ahí que el valor de las mismas oscile entre los 900 y los 17.000 pesos y la reventa, como es de esperar, alcance precios astronómicos. Mercado, es que le dicen.

Lo que sí resulta extraño, ilógico y hasta obsceno es que ANTEL ponga de su bolsillo –es decir, del nuestro- casi medio millón de dólares para auspiciar ese evento, según denunció días atrás el diputado colorado Fitzgerald Cantero.

No es la primera vez que el directorio de esa empresa es mano suelta con nuestro dinero. Pocas semanas atrás nos enteramos que había gastado más de doscientos mil dólares en el auspicio de un recital de “Los Olimareños” con motivo de cumplirse cien años del balneario Atlántida.

Luego de la polémica suscitada en torno a ese desmesurado gasto, el directorio de ANTEL dio a conocer un comunicado en el que señalaba que “auspició este recital en el marco de su política de apoyo a diversas manifestaciones artísticas y culturales porque estima que es parte del papel que tiene como empresa pública y que constituye además un aspecto esencial de su posicionamiento como la empresa de comunicación de los uruguayos”.

Para la señora Cosse y la mayoría del directorio del ente “el compromiso de ANTEL no se agota en brindar servicios de comunicaciones eficientes y accesibles, y en promover la inclusión de todos los ciudadanos en la sociedad de la información sino que también tiene una activa política de responsabilidad social y de apoyo a las iniciativas educativas y culturales nacionales”. Y agrega al final: “El compromiso de ANTEL es el de la transparencia y el profesionalismo en el manejo de los recursos y es también el de asumir un papel activo en las políticas sociales, culturales y educativas asumidas por el actual gobierno”.

La Constitución de la República en su artículo 190 es clara cuando señala que: “Los Entes Autónomos y los Servicios Descentralizados no podrán realizar negocios extraños al giro que preceptivamente les asignen las leyes, ni disponer de sus recursos para fines ajenos a sus actividades normales”.

No creo que el auspicio de eventos musicales esté entre sus “actividades normales”, ¿o sí?

Ahora bien, si el argumento para desembolsar más de doscientos mil dólares primero y ahora casi medio millón es de carácter publicitario, cabe preguntarnos ¿si se justifica que una empresa monopólica realice semejante gasto? ¿No resulta absurdo que lo haga cuando los servicios que presta no son tan eficientes y accesibles como pretenden sus autoridades? ¿Acaso una empresa eficiente, austera y bien administrada no se publicita sola?

Repito, nada de esto es nuevo. El directorio de UTE le perdona la vida a deudores contumaces; el de ANCAP sostiene negocios a pérdida como ALUR en función de factores afectivos, políticos e históricos y no de conveniencia económica para la empresa; y el de ANTEL, la joya de la corona, se dedica a practicar el mecenazgo de artistas locales y extranjeros por todo lo alto, sin reparar en el costo moral de gastar lo que no se puede en lo que no se debe.

En un célebre concierto de 1963, el ex compañero de Paul, John Lennon, pidió a los espectadores de los asientos más baratos que aplaudieran y que los de adelante, donde se encontraba la familia real británica y parte de la alta sociedad de aquel país, "se limitaran a mover sus joyas".

Aquí está claro que las joyas que se van a mover no son sólo las de los espectadores dispuestos a pagar 17.000 pesos (o más) para ver al ex Beatles, sino también “las de la abuela”, es decir: ¡la de todos los uruguayos!

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