El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La destrucción de un mito

Por Dr. Ope Pasquet (*)
Acaba de publicarse un libro titulado Las elecciones de 1971 y la denuncia del Partido Nacional, cuyo autor es el Dr. José Garchitorena. Si en el país hubiera cursos de Educación Cívica obligatorios para todos los ciudadanos, no tengo dudas de que la obra del Dr. Garchitorena sería de lectura preceptiva en ellos.
No hay democracia sin elecciones libres y limpias. Los uruguayos tenemos la tranquilidad y el orgullo de que, desde 1925, nuestro sistema electoral reposa sobre bases claras y firmes, que garantizan la libertad del sufragio y la pureza del escrutinio. Tan bueno es el sistema y tan aceitados están sus viejos engranajes, cuyo funcionamiento es ampliamente conocido por la población, que hasta en el plebiscito constitucional de 1980, en plena dictadura,  arrojó resultados inobjetables.
Sin embargo, desde 1971 y hasta hoy se ha dicho que en las elecciones de aquel año hubo “fraude”, en beneficio del Partido Colorado. En su momento, la elección fue impugnada ante la Corte Electoral por el Directorio del Partido Nacional. Ese organismo,  con el voto de todos los ministros colorados y de dos ministros de filiación nacionalista (el Frente Amplio, recién constituido, no integraba la Corte todavía), desestimó la  impugnación mediante una sentencia que analizó exhaustivamente los argumentos de los recurrentes y los refutó, uno por uno, en términos categóricos y contundentes.
Sin embargo,  quedó en el aire apasionado de la época y llegó hasta nuestros días aquello del “fraude” del año 71, y cada tanto reaparece en algún comentario periodístico o tertulia política de esas a los que los uruguayos somos tan afectos. Por cierto, las alusiones al pretendido “fraude” no quedan sin respuesta allí donde hay alguien que realmente sepa algo del  tema, pero no siempre es así. Y cuando escuchan esas versiones, es posible que algunos jóvenes que empiezan a interesarse por la política se queden con la impresión de que el resultado de aquella elección fue dolosamente manipulado y de que nuestro sistema electoral, por consecuencia, no ofrece verdaderas garantías.
El libro del Dr. Garchitorena refuta esos errores y termina, a nuestro juicio definitivamente, con el mito del fraude. Tras reconstruir  las circunstancias  que hicieron  de aquella elección algo muy  complejo, en un clima  político enrarecido y tenso, el autor repasa las características básicas de nuestro régimen electoral y sitúa así al lector en posición de entender tanto la protesta nacionalista como la sentencia de la Corte Electoral. El capítulo IV del libro comenta la sentencia (reproducida íntegramente como Anexo a la obra, al igual que la denuncia del P. Nacional), y el capítulo V pasa revista a otras actuaciones referidas a las que el autor denomina “las elecciones más investigadas de la historia”. Las conclusiones desmienten categóricamente las imputaciones de fraude. Errores hubo sí, y muchos, en esas como en otras elecciones; pero no hubo ninguna maniobra dolosa tendiente a alterar o falsear el resultado de los comicios, y esto es lo importante. No vamos a intentar siquiera el resumen de los principales argumentos, pero no resistimos la tentación de señalar que el sonsonete de que en algunos circuitos hubo “más votos que votantes”, pierde toda relevancia ante el hecho comprobado de que esa situación se registró en 49 circuitos y se tradujo en sólo 121 (ciento veintiún) votos -que tampoco eran todos del mismo partido- en una elección que el P. Colorado ganó por casi 13.000 votos. Y es que lo que ocurrió, en esa elección como en otras anteriores y posteriores, fue que algún miembro de mesa omitió registrar al votante en la  lista ordinal respectiva,  por distracción o por cansancio al cabo de una jornada electoral larguísima (el horario de votación se extendió hasta las 12 de la noche).
El libro incluye entrevistas a algunos actores de la época, como el Dr. Julio Ma. Sanguinetti y el Sr. Carlos Julio Pereira,  entre otros. El testimonio más claro y contundente, a nuestro juicio, es el del Sr. Walter Pesqueira, actual integrante de la Corte Electoral por el Frente Amplio, que participó de todo aquel proceso electoral y fue una de las tres personas que produjeron el informe que recibió el Gral. Seregni en su carácter de presidente del Frente Amplio. La conclusión de Pesqueira es categórica; no hubo fraude.
Decir que a los colorados nos gratifica el libro de Garchitorena, sería minimizar su significado.  Lo importante es que el texto demuestra, más allá de toda duda razonable, que el sistema electoral no falló, ni siquiera cuando tuvo que operar en condiciones de “estrés” absolutamente excepcionales, como lo fueron las de 1971.
Para quienes seguimos pensando que, en democracia, es la mayoría la que debe decidir, esa conclusión es tan simple como valiosa.
(*) Abogado. Senador de la República. Secretario general del Partido Colorado

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