El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

martes, 28 de febrero de 2012

Incorregibles

Por Gustavo Toledo

Ya lo dijo Borges hace tiempo: los peronistas no son buenos ni malos, son incorregibles. Pueden cambiar las modas, los hábitos y hasta los sueños de la gente, pero ellos, pase lo que pase, sea cual fuere el disfraz que adopten y la dirección en la que sople el viento, van a seguir siendo fieles a su esencia populista.


La clave está en que el Peronismo no es una ideología sino una forma de “hacer política”, un conjunto de usos y costumbres asociado al ejercicio del poder, no demasiado respetuoso de las formalidades democráticas y los límites del Estado de Derecho, según el cual el pueblo está representado por el “movimiento”, el mandamás de turno es el “conductor” indiscutido e indiscutible, y el fin justifica los medios.


Para ser miembro de esa cofradía no hay que ser necesariamente de izquierda o de derecha -se puede ser tanto lo uno como lo otro, o ambas cosas al mismo tiempo-, pero sí se requiere saber de memoria la marcha peronista, reverenciar el legado del general y su concubina, y, en lo posible, emularlos.

En ese sentido, quienes mejor han hecho los deberes han sido -¿qué duda cabe?- los Kirchner. Primero Néstor y ahora Cristina, cada uno con su estilo -el de aquel brusco y desalineado, el de ella más teatral y relamido-, aplicaron el libreto original al pie de la letra. Libres de las imposturas de los Menem o las variantes tácticas de los Duhalde, trepados a una coyuntura económica sin precedentes que se han encargado de exprimir hasta la última gota como si se tratara de una naranja en el desierto, se permiten desde hace ocho años el módico lujo de la copia. Así, el tan mentado “modelo” no es más que una suma de lugares comunes y anacronismos, y el “movimiento K” una parodia de aquel que fundara el general en los años cuarenta.

Repasemos algunas de las características netamente populistas del Kirchnerismo, calcadas al peronismo primigenio:

1- Es un movimiento personalista, centrado en un líder carismático, o pretendidamente carismático, un caudillo montaraz que se siente dueño del poder y, fiel a la impronta militar de su mentor, al que todos deben rendir culto y obedecer sin chistar;

2- Es un movimiento popular, o al menos eso quieren hacer ver, basado en una clientela alimentada mediante subsidios, prebendas y mentiras, y cuya legitimidad reside en el “bombo y el clamor de la plaza” (a menudo alquilada, cubierta de extras y militantes inventariados) y en un relato maniqueo (nosotros, los buenos; ellos, los malos) sobre el que machacan un día sí y otro también;

3- Es un movimiento estatista, en tanto y en cuanto es desde el Estado que el caudillo articula su movimiento, disponiendo de los recursos públicos a su antojo, e interviene groseramente en la Economía no para corregir las fallas del mercado, sino para favorecer el bolsillo de empresarios amigos y aliados estratégicos;

4- Es un movimiento proteccionista, en la medida en que aspira al desarrollo de una industria nacional "protegida" -subsidiada, apuntalada desde el poder, parasitaria de un mercado interno cautivo-, para cuyo propósito los “Moreno” son tan útiles para limitar el ingreso de mercaderías extranjeras como para disciplinar a empresarios díscolos;

5- Es un movimiento nacionalista y latinoamericanista, ya que reivindica lo “nacional” frente a lo “extranjero” y proclama la "unidad latinoamericana” no sólo como un destino manifiesto sino también como el único freno posible a los imperios de turno, aunque en los hechos se comporte con sus vecinos de forma soberbia y desconsiderada o lisa y llanamente autoritaria…

En fin, parecería que siete décadas después de que Perón y Evita conquistaran el balcón de la Rosada y al pobre Borges lo “ascendieran” a Inspector de Aves y Conejos, nada hubiese cambiado.

Para los argentinos nada de esto es nuevo. Ya están acostumbrados a vivir trepados a esa montaña rusa. Lo nuevo es que de este lado del río haya quienes vean con simpatía y hasta con cierta envidia lo que sucede en aquella orilla. Aunque, pensándolo bien, eso tampoco es nuevo.

1 comentario:

Reinaldo Perdomo dijo...

Como siempre tus artículos Gustavo, son de alta calidad y seriedad, pero en éste has hecho una interpretación justa,certera e irrebatible del Peronismo de antes y de ahora.Te felicito.

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