El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

viernes, 26 de abril de 2013

Misión de los partidos


Por Ope Pasquet (*)
           
Desde hace años, el Frente Amplio hace la plancha en el gobierno de Montevideo. Sin rivales electorales a la vista, sintiendo que gana aunque sea con una heladera como candidata, se dejó estar y duerme en los laureles. Administra el día a día, la va llevando sin estresarse, se da el lujo de designar en los cargos de dirección a militantes sin credenciales académicas ni experiencia gerencial; mira más al comité que a la ciudad.

Las hegemonías políticas producen efectos similares a los monopolios económicos: terminan perjudicando al ciudadano, así como al consumidor. Montevideo está sucia, mal iluminada  y descuidada, sus habitantes pagan impuestos altos y reciben a cambio malos servicios, a la Intendencia le preocupa más llevarse bien con Adeom que complacer a los vecinos. Claro, Adeom puede poner en jaque a la Intendencia (como lo hizo tantas veces), pero hasta ahora los vecinos no pueden poner en jaque al Frente Amplio. Los partidos de oposición no han sabido impugnar eficazmente el predominio político oficialista. Colorados y blancos, por separado, no inquietan a los “tricolores”.

En el 2015, cuando se cumplan 25 años de gobierno frenteamplista ininterrumpido en Montevideo, será necesario, para la salud de la democracia, que los vecinos puedan realmente elegir entre la continuidad o el cambio. Así como están las cosas no elegirían, porque se sabe que ninguno de los partidos tradicionales podría, con sus solas fuerzas, derrotar al Frente.  Si todo se mantuviera igual, la ciudadanía se limitaría a homologar con su voto las decisiones de la interna frenteamplista, mientras las rebeldías estériles se dispersarían entre partidos separados y votos en blanco y anulados.

La tarea política necesaria e impostergable, es la de articular las fuerzas de la oposición para competir realmente por el gobierno de Montevideo. Si los partidos tradicionales no son capaces de hacerlo, casi seguramente deban resignarse a que sea el Frente el que genere su propia alternativa, presentando más de un candidato a la Intendencia al amparo del doble voto simultáneo. En ese escenario, serían muchos los votantes blancos y colorados que, en lugar de votar a sus respectivos partidos para elegir ediles, preferirían votar dentro del Frente por quien consideren el mejor (o el menos malo) de los candidatos que realmente disputen  la Intendencia. Si llegara a suceder algo así, el papelón de los partidos tradicionales sería tan histórico como ellos mismos.

Desde ya que hay quienes se oponen a cualquier alianza entre colorados y blancos, invocando historias e identidades diferentes. A ellos cabe contestar, ante todo, que la historia no puede ser nunca un pretexto para eludir las tareas y responsabilidades que plantea la vida que vivimos hoy. Los partidos no son museos ni academias, sino instrumentos al servicio de la ciudadanía. Si por contemplar lo hecho en el pasado, olvidan esa su esencial instrumentalidad, los partidos políticos pierden su razón de ser y se condenan a sí mismos a desaparecer.

La identidad de partidos con las características de los partidos tradicionales uruguayos, no se pierde ni se desdibuja por llevar candidatos y programa comunes a una elección municipal. No hay una doctrina batllista de la recolección de residuos domiciliarios, ni una concepción herrerista del alumbrado público. El desafío es devolver a los vecinos de Montevideo, en obras y servicios, lo que pagan en impuestos, cumpliendo con eficiencia los cometidos básicos de un gobierno municipal. En cabezas sensatas, ni el recuerdo de los Mártires de Quinteros ni el del Sitio de Paysandú deberían ser obstáculos para lograr propósitos tan elementales  y ajenos a los “grandes relatos” de la política nacional.

Basta de permitir que el pasado nos impida hacer lo que hay que hacer en el presente. Basta de cultivar esa forma de narcisismo político que consiste en contemplar la propia identidad en el espejo de la historia, mientras la vida pasa desatendida a nuestro lado.

La historia y la identidad se construyen en la acción. Colorados y blancos, blancos y colorados, debemos darnos un baño de humildad y asumir que para ser útiles a los vecinos de Montevideo, debemos sumar esfuerzos en un lema común. Fue sirviendo a la nación como hicimos nuestra magnífica historia, y será sirviéndola, sólo sirviéndola, como nos ganaremos el derecho a ser parte del porvenir.

(*) Abogado. Senador de la República (Vamos Uruguay – Partido Colorado) 

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...