El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

domingo, 26 de mayo de 2013

DESDE MALDONADO Y CARLOS REYLES

Por Juan Díaz & El Tampico

ELINGER Y SANABRIA MÁS UNIDOS QUE NUNCA.

El edil Francisco Sanabria, hijo del dirigente colorado Wilson Sanabria, dijo que “la interna del Partido Colorado de cara el proceso electoral que ya está abierto en todos los partidos, intranquilizó a representantes de otras colectividades políticas”. Tales declaraciones, realizadas en la radio FM Gente de Maldonado, fueron en respuesta a los rumores existentes en los pasillos de la Junta Departamental, acerca del supuesto enfrentamiento suyo con otro dirigente de su sector, Hacer Futuro, el también edil Eduardo Elinger.

Negando tales diferencias y en tono enérgico - según detalla la radio en su sitio Web - Sanabria remató con una advertencia: “Les digo que estamos con más fuerza que nunca, que esta bancada está con más fuerza que nunca, que esta bancada está más unida que nunca, porque está convencida de una cosa: hoy tenemos un diputado colorado, estamos convencidos de que vamos a tener dos, pero vamos por más, por el trabajo de la gente, vamos por más”, aseguró.

SI NO LE GUSTA LA SOPA..., ¡DOS PLATOS!

La editorial Fin de Siglo tuvo la mala idea de publicar hace un par de años 500 grs. de celulosa procesada. Algo que se llamó “libro”, titulado “Pepe Coloquios”. Un compendio de vulgaridades ideales para la antología de lo patético. “Simplemente estupideces”, resumió en su momento Tabaré Vázquez.

En estos días el diario El Observador publica otro tipo de material, producto ya no de celulosa procesada en forma de libro sino más bien producto de un proceso intestinal por la repulsión que provoca: el Amodio Coloquios.

Las cartas enviadas por Amodio Pérez al citado diario conforman un compendio de disputas por el poder en la interna del MLN, con acusaciones cruzadas entre el autor de las mismas y los integrantes del movimiento Tupamaro, algunos de los cuales hoy están al frente del gobierno (Mujica, Fernández Huidobro, Topolansky, Rosencof, Marenales y  Zabalza, entre otros).

Lo que nos queda es esa amarga sensación de asco, ante la constatación del poco valor que le daban (¿o le dan?), todos ellos a la vida humana. Tanto a la de sus enemigos como a la de sus camaradas.

Asco.

EL FLAGELO DE LA DROGA.

Si existe alguna coincidencia entre el gobierno y la oposición, es respecto a los estragos que produce el consumo de drogas. Aunque con diferentes estrategias para revertir el crecimiento sostenido de las adicciones, que van desde la legalización del consumo y la producción de marihuana hasta la tipificación de tentativa de homicidio a la venta de Pasta Base, todos coinciden que son dañinas y que es preciso controlar y prevenir el consumo de estas sustancias.

La diferencia radica en el objeto del control. Fíjese usted: mientras que para la oposición tales controles deben realizarse en los barrios, en las puertas de las escuelas, en los liceos, en los espectáculos deportivos, etc., el Ministerio del Interior le realizó un control antidoping sorpresivo a 100 comisarios que fueron engañados a una reunión con jerarcas. Ninguno dio positivo.

¡Están de contentos!

CONTROL I 

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela por la gracia de las Matemáticas, acaba de heredar un país rico, pero empobrecido. ¿Qué se hizo con el inmenso caudal de dinero que manó de las entrañas de esa tierra bendecida por la naturaleza en los últimos años? Se gastó a manos llenas. El absoluto desprecio de su predecesor por las reglas del mercado y su deseo de exportar el “socialismo del siglo XXI” a los países vecinos, amén de financiar oscuros emprendimientos que no viene al caso mencionar en esta ocasión, no sólo supuso el despilfarro de miles de millones de dólares sino también la ruina de su aparato productivo. Venezuela, hoy, no produce prácticamente nada de lo que consume. Depende de lo que otros producen. A este panorama, se le suma el control cambiario, la inflación y el desabastecimiento, un “coctel molotov” que el nuevo mandatario, siguiendo el recetario del “pajarito chiquitico” que de vez en cuando se le aparece para aconsejarlo, piensa combatir con ayuda de los uniformados.  O sea, con más controles.

"El pueblo venezolano tiene que hacer colas de hasta dos, tres y cinco horas para comprar pollo, harina, azúcar o café, y no en las cantidades que quieran, sino no lo que el Gobierno les permite, dos pollos por familia", se oye de boca de la oposición. Agrego un dato, quizás pintoresco, que describe la gravedad de la coyuntura que en estos momentos allí se vive: los venezolanos tienen que hacer colas hasta para comprar… ¡papel higiénico! Conseguir un mísero rollo, en Caracas, se volvió una verdadera odisea. Repito: no estoy hablando de un Alfa Romeo o de una cartera Louis Vuitton, sino de un… ¡rollo de papel higiénico!

Según el Presidente del Instituto Nacional de Estadísticas  (INE), Elías Eljuri, la falta de papel higiénico que sufre su país, se debe a que “los venezolanos están comiendo más”. Como ahora el 95% “come tres veces al día”, se consume más. ¡Increíble!

Pero Maduro, como era de esperar, no se quedó atrás y culpó a la oposición de acaparar y hacer desaparecer productos con la intención de derrocarlo.

En conclusión: si el objetivo del régimen chavista es parecerse a Cuba, no cabe duda de que van por muy buen camino. En menos de 15 años, van a lograr lo que a Fidel y a su troupe les llevó medio siglo.

Sus amigos frenteamplistas estarán tomando nota de todo esto, ¿no?

Control II

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner acaba de imponer a los bancos emisores de tarjetas de crédito que operan en su país que limiten a 100 dólares por trimestre la cantidad de dinero que sus usuarios puedan retirar en el nuestro y demás países limítrofes. Para las autoridades económicas de la vecina orilla, el caos cambiario en el que han sumergido a la Argentina se arregla con más controles. Apretando la soga alrededor del cuello de la sufrida clase media, como lo hace su par venezolano.

Esta medida, sumada a las otras que venimos padeciendo desde hace meses, impacta negativamente en nuestra economía, y en especial en nuestra zona balneario. Pero esto, no ha despertado la preocupación ni mucho menos el reclamo de nuestras autoridades nacionales y departamentales.

Su tolerancia con los caprichos del gobierno argentino se acerca a la sumisión. En ocasiones, la protesta más que un derecho es una obligación.

Sí, ya sabemos: de dignidad ni hablemos. 

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