El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Montesquieu


Por Jorge Batlle (*)

En la Instrucciones del Año XIII se dice habrá tres Poderes del Estado. Los mismos serán independientes entre sí.

En 1813 Artigas y quienes lo acompañaron, tenían muy clara la idea de cómo funcionaba la democracia. El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial eran Poderes independientes entre sí, y debían serlo siempre para que la democracia funcionara plenamente. Cuando uno de esos Poderes ocupa el lugar de los otros el sistema se llama dictadura, la única cosa que tiene en común con la democracia es que ambas palabras empiezan con “d”.

Esta locura del poder absoluto ha invadido a varios países en América del Sur. Cuba, una maravilla, bate los récords. Tiene el mismo Presidente desde 1959. Ni Luis XIV en Francia pudo quedarse tanto tiempo en el gobierno, solamente algún dictadorzuelo registra un récord similar. ¿Qué me dicen de Venezuela?: no le permitían hablar a los legisladores de la oposición en la Asamblea, no quisieron re contar los votos y modificaron totalmente los Tribunales electorales para habilitar cualquier forma de interpretación sesgada de los textos vigentes.

En Bolivia el Tribunal ha descubierto que para el caso del Presidente Morales se le puede permitir que sea candidato por tercera vez. Algún día no lejano pasará lo mismo en el Ecuador.

En nuestro querido y vecino país las leyes llamadas “democratización de la justicia” consagran el disparate anti democrático que los jueces los van a elegir en las listas partidarias. Agregan, además, que solamente los Partidos que registren listas en determinada cantidad de áreas electorales pueden presentar candidatos a la judicatura. La dictadura legal.

Entre nosotros empieza a asomar la cabeza el mismo bichito.

Una nutrida delegación del Poder Ejecutivo, mandada naturalmente por el Presidente de la República responsable de la visita, integrada por los Ministros del Interior, Educación y Relaciones Exteriores, además de otras personas, se reúne a su solicitud con los integrantes de la Suprema Corte de Justicia y le plantea las supuestas dificultades internacionales para el Uruguay que emergerían como consecuencia de los fallos judiciales recientes de la Suprema Corte.

Principio quieren las cosas. Así empiezan las dictaduras, de a poquito, tanteando, tratando de ver si este tipo de violaciones absolutas a la independencia del Poder Judicial tiene pocas o muchas repercusiones negativas. Presumen que entre las tantas cosas que suceden pasará desapercibido. En silencio, sin difusión alguna, al punto que la prensa no supo de la reunión cuando ella tuvo lugar, aterrizan en la Suprema Corte para decir aquí estamos, al gobierno no le gusta como ustedes fallan, y al mismo tiempo, organizan reuniones en el mundo, como la recientemente celebrada en París, para crear un ambiente internacional que presione sobre el fallo de la Corte.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre: esta es una actitud claramente dictatorial.

¿Qué le parece al Presidente de la República si mañana los cinco Ministros de la Corte le piden una audiencia y le dicen que todas las cosas que hace son barbaridades una detrás de la otra y que tiene que cambiar? ¿Qué debiera hacer el Sr. Presidente de la República ante esa intromisión absoluta de un Poder en la vida del otro?. Seguramente decirles: Señores buenas tardes, pueden retirarse.
Los Ministros de la Corte fueron más educados, escucharon y hablaron de sus necesidades presupuestales.

Lo que no tiene desperdicio es el reportaje que en el día de hoy el Semanario Búsqueda le hace al Dr. Chalar, Ministro de la Corte, que dice: “la justicia es democrática cuando –le gusten o no sus sentencias a los gobiernos del momento o a otros centros de poder- actúa con independencia y con ajuste a la Constitución y a las Leyes; y de esto da prueba sobrada el Poder Judicial Uruguayo y lo reconoce el mundo y debe ser defendido por todos”.

Más adelante el Ministro Chalar preguntado por el periodista qué sintió el día que el Palacio Piria fue ocupado por un grupo de manifestantes por motivo del juramente de la jueza Mariana Motta, contesta: “algo parecido a lo que sentí hace 40 años cuando supe que se habían cerrado las puertas del Palacio Legislativo”.

Mientras en el Uruguay haya jueces así, con este carácter y esta claridad de conceptos de lo que son las obligaciones de la justicia y la independencia absoluta de los jueces, seremos un país democrático.

(*) Abogado. Ex presidente de la República (2000-2005)

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