Por Graziano Pascale (*)
De la mano de su estilo
desconcertante, que se basa en el zigzagueo como táctica favorita, la gestión
del presidente Mujica fue golpeado este año por cinco episodios que parecen
haber perforado la línea de flotación de su gobierno, al que han llevado al peor
desempeño en las encuestas en siete años de gobierno frenteamplista. Cada una
de las crisis asociadas a estos episodios mostró un patrón similar de
improvisación y voluntarismo en las réplicas, que no hicieron más que agravar
las consecuencias de los episodios que los originaron.
Hagamos un rápido repaso a cada uno de estos episodios, en un viaje en el
tiempo de este año 2012, que será seguramente será recordado en la historia
como el punto de quiebre de la hegemonía del Frente Amplio en la política nacional.
ENFERMEROS ASESINOS
La noticia sorprendió a comienzos de año. Un fulminante procedimiento policial,
precedido por una sigilosa investigación que ni siquiera había sido conocida
por el ministro Bonomi, llevó a la detención de dos enfermeros que habían dado
muerte a pacientes internados en dos CTI (uno público y otro privado). Un ya
jaqueado sistema de salud recibió una especie de tiro de gracia. Cerca de 20
casos comprobados de homicidio, y decenas bajo sospecha, generaron la más grave
crisis de confianza en el sistema de toda la historia.
Varios indicios, en particular en el hospital Maciel, habían alertado sobre
episodios confusos. Sin embargo, no fueron tenidos en cuenta. El estupor ganó a
la población. Ni el ministro del interior ni el de Salud Pública, que tuvo que
regresar presuroso de un viaje, estaban en conocimiento de los hechos.
La reacción del presidente Mujica fue parsimoniosa, y, contra todos los
pronósticos, mantuvo en sus cargos a los responsables de la gestión en Salud
Pública. El binomio Venegas-Briozzo mostró, entonces, enfoques diferentes sobre
la crisis, sus causas y sus posibles abordajes. La desconfianza, instalada tras
las muertes en cadena, aumentó con el paso de los días.
MUERTE Y MOTÍN
Cuando los ecos de esta crisis no se habían disipado, a fines de abril un preso
de alta peligrosidad de la cárcel de Libertad, con un arma de fuego de alto
calibre en su poder, da muerte a un policía encargado de su custodia, y
posteriormente es abatido. Ese episodio desencadena una serie de marchas y
contramarchas sobre suspensión de visitas de familiares a detenidos, que acaba
con uno de los peores motines de la historia carcelaria del país.
Un alto jefe policial desliza públicamente, sin identificar responsables, una
"conexión política" detrás del motín, y eso desencadena un episodio
parlamentaria que desemboca en una moción de censura al ministro Bonomi,
promovida por el diputado nacionalista José Carlos Cardoso, que es respaldada
por toda la oposición, con la excepción del Partido Independiente.
ASESINATO EN LA PASIVA
Apenas un mes después, a fines de mayo, un joven atracador irrumpe en un local
de La Pasiva, en 8 de octubre, y asesina a sangre fría a un trabajador como una
especie de "acto preparatorio" de la rapiña que finalmente consuma.
El hecho fue filmado por las cámaras del lugar, y rápidamente llega a las
pantallas de televisión. El asesinato a sangre fría, repetido una y otra vez en
los diferentes canales de televisión, genera un impacto en la población como
pocas veces se recuerda.
La reacción oficial estuvo a la altura de los antecedentes. Incluso el
presidente Mujica interviene en el debate, y deja trascender en rueda de
periodistas que ese asesinato repugnante sería fruto de un "ajuste de
cuentas". Sin mayor sustento la metáfora presidencial comienza a
repetirse, en busca de quitar dramatismo a un hecho que habla por sí mismo.
Tan grande fue el impacto que ese episodio generó, que el gobierno improvisa
sobre la marcha un paquete de medidas que anuncia 40 días después, en el que se
destaca un llamado de atención a los canales de televisión sobre la difusión de
escenas de contenido criminal sangriento, y un inesperado anuncio sobre
liberalización del tráfico de marihuana.
"ME EQUIVOQUE. NOS EQUIVOCAMOS"
A principios de julio, como en el título de la novela de García Márquez, el
cierre de Pluna es el epílogo de la "crónica de una muerte
anunciada".
Las escandalosas pérdidas financieras iniciadas tras el otorgamiento en la
administración Vázquez a un empresario, sin experiencia en el ramo, de la
gestión de la empresa Pluna, colmaron la paciencia del presidente Mujica, quien
decidió que la empresa dejara de operar.
El cierre fue decidido luego de que el gobierno decretara la separación de
Matías Campiani, el gestor de la empresa, tras comprobar hechos irregulares en
la conducción de la misma. Todo había quedado de manifiesto tras una
interpelación del senador nacionalista Carlos Moreira al ministro de
Transporte, Enrique Pintado.
El escándalo político fue mayúsculo. Las primeras coartadas oficiales -juicios
hipermillonarios en Brasil- quedaron rápidamente por el camino. El fantasma de
un dudoso otorgamiento a Campiani de la conducción de Pluna, emergió en el
horizonte. Las miradas comenzaron a apuntar hacia quien entonces era ministro de
Economía, Danilo Astori, quien, junto al entonces ministro de Transporte Víctor
Rossi, jugó un rol determinante en la adjudicación.
En medio de la crisis, se conoce una carta de Astori, bajo el título "Me
equivoqué". Pocas horas después, el presidente Vázquez replica con otra
carta, titulada "Nos equivocamos".
LA VACUNA
Como si estuviera en medio de un proceso sísmico imparable, la tierra volvió a
moverse bajo los pies del presidente Mujica cuando la oposición acorrala al
gobierno en el tema de la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV, por
su sigla en inglés).
Nuevamente los focos vuelven a apuntar hacia el binomio Venegas-Briozzo, que
atacan a la oposición, acusándola de buscar "réditos políticos", por
exigir que el gobierno otorgue gratuitamente la vacuna a la población de
riesgo, que actualmente sólo puede estar cubierta del riesgo de cáncer de
cuello de útero si desembolsa 500 dólares por vacuna.
Tan insostenible resulta la posición del gobierno, que el malestar en las
propias filas frenteamplistas lleva a intervenir en la discusión al ex
presidente Vázquez. Haciendo gala de su condición de radioterapeuta, Vázquez
explica en un extenso documento las chances de la vacuna, combinada con
análisis preventivos, de impedir la aparición del cáncer, y termina aconsejando
la vacunación obligatoria.
Toda la argumentación de los jerarcas del Ministerio de Salud Pública se
derrumba ante el planteo de Vázquez.
¿EL PASADO QUE AÑORO?
Las crisis aludidas en este resumen, a las que se podría agregar la que ha vivido
a lo largo de todo el año el sistema educativo estatal, tienen el trasfondo de
un enfrentamiento entre las dos alas del Frente Amplio, que se han sucedido al
frente del Poder Ejecutivo en los dos últimos períodos.
El estilo del presidente Mujica quizás ha contribuido a prolongar estas crisis,
y es probable que la combinación de hechos y personalidad presidencial
expliquen este abrupto descenso en la aceptación popular que sufre el gobierno.
Las próximas páginas de este libro están aún en blanco. Están quienes piensan
que la personalidad de Tabaré Vázquez operará como un bálsamo que curará las
heridas y abrirá el camino a un tercer período de gobierno. Junto a ellos, más
discretamente, están los que evocan la letra del tango que inmortalizó Gardel:
"Ahora, cuesta abajo en mi
rodada,
las ilusiones pasadas
yo no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá."
(*) Periodista.