El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Falta de autoridad en la educación, la herencia maldita que dejó Vázquez

Por José Amorin Batlle (*)

Esta semana hemos asistido a un nuevo capítulo de la crisis de la enseñanza y lo peor es que ya no nos sorprende.

Las autoridades del Codicen decidieron dejar sin efecto las vacaciones de setiembre y aprovechar esos días para recuperar algo de las clases perdidas por los paros docentes. Hasta ahí, y más allá de la injusticia con los niños, jóvenes y docentes que si dieron clase, está bien. Es más, podríamos decir que por fin se toma una medida más o menos coherente para, por lo menos, intentar recuperar algo del tiempo perdido.

Pero, siempre hay un pero, voceros del sindicato de profesores adelantaron que no aceptan esta decisión y que no darán clase esos días.

Esto es una vergüenza. Es lamentable por el lado en que se mire.

En Uruguay, el período de clases lo estipula la ANEP de acuerdo a lo que establece la ley, no obstante, para las autoridades de la enseñanza, esto depende “de la voluntad de los docentes”. O sea, el CODICEN reconoce estar pintado y los niños y jóvenes seguirán perdiendo la posibilidad de ser educados por decisiones gremiales tomadas por una minoría radicalizada.

Es una tomadura de pelo a los estudiantes. Es más, es verdaderamente asqueante.

Aunque nada nos puede sorprender de un gremio cuyos dirigentes, como lo vimos en la televisión, entienden que un docente cuando hace huelga, está educando.

Acá lo que hay es un problema de autoridad, que es lo que le falta a este gobierno.

No tiene autoridad con los empleados públicos, a los cuales un día sí y otro también el presidente Mujica destrata. Es más, ahora mismo, COFE le está reclamando disculpas públicas por uno de sus tantos dichos.

No tiene autoridad con los docentes que hacen lo que les parece desde los puestos de dirección en los organismos de la enseñanza que les dio el ex presidente Vázquez. Y esta falta de autoridad la tiene también el Codicen que llega al punto de que los gremialistas desafían públicamente sus decisiones y hacen lo que les parece.

Triste y lamentable.

Patético.

Todo esto No parece estar a la altura de “un país de primera” como le gustaba decir al Frente Amplio durante la campaña electoral pasada.

En esta historia de caos y falta de autoridad nos encontramos en los últimos días con que el Consejo de Secundaria propone cambios en los programas del Ciclo Básico. Y de inmediato el sindicato salió a decir que no lo aceptaba porque una reforma no se hace así.

Claro, una reforma no se hace de la noche a la mañana, pero la reforma de la ley de Educación hecha por el Frente Amplio, y que le dio el poder de decisión a los gremios, le está saliendo muy cara al país. Cara porque está hundiendo a la educación pública en el caos, el descrédito y la falta de autoridad.

A nosotros como batllistas nos duele todo eso. Nos duele porque fue José Batlle y Ordoñez quién dio un impulso fabuloso a la enseñanza pública en el país, con los liceos departamentales, por poner un ejemplo. Y hoy vemos que el esfuerzo de décadas de muchos uruguayos, por contar con una educación de calidad, se cae a pedazos. Menuda tarea tendrá el próximo gobierno —porque este ya bajó los brazos en este tema-, para recuperar la educación, para levantar la autoestima de docentes, estudiantes y padres y para darle al Uruguay el sistema educativo que merece tener.

Los batllistas estamos listos para hacerlo. Para eso, el Uruguay debe decidirse por cambiar.


(*) Abogado. Senador de la República 

Bordaberry declaró que el Partido Colorado "tiene cosas que los analistas no tienen en cuenta"

El senador y precandidato colorado destacó la participación del pasado sábado en la elección de convencionales sobre el acuerdo con el Partido Nacional en Montevideo. "Un partido que logra esta participación tiene la fuerza para aspirar a cosas más grandes", expresó Pedro Bordaberry.

En su audición semanal de Radio Rural, el líder de Vamos Uruguay manifestó que "más allá de los resultados, la de este sábado fue una jornada formidable de democracia interna del Partido Colorado".

También aclaró que "todos vamos a respetar el resultado" y sostuvo que "cuando se nos convoca a opinar de un tema queremos participar, queremos opinar, y al final del día todos unidos respetamos esa decisión".

"Un partido que logra esa participación tiene esas cosas que a veces los analistas no tienen en cuenta: la fuerza para aspirar a cosas bien grandes", dijo Bordaberry.

Subrayó que el Partido Colorado "no tiene techo, el techo está dentro nuestro", y pidió "renovar el esfuerzo para mejorar al Uruguay".

Por otra parte, el Comité Ejecutivo Nacional, que sesiona los días lunes de cada semana, se reunirá en esta jornada en Trinidad y sus integrantes asistirán a la inauguración de un monumento a José Batlle y Ordoñez en dicha ciudad.

La obra del artista Michel Meckert, procedente de Río Negro, fue donada al Comité Ejecutivo Departamental de Flores por el ex Intendente Rúben Rodríguez.


Fuente: UNoticias

A mí sí me importa, si naciste honrado


Por Fitzgerald Cantero Piali (*)

En esta sociedad posmoderna, líquida o del espectáculo –según a quién leamos- tienen vigencia absoluta los versos de Enrique Santos Discépolo y su Cambalache. Pero no es nada nuevo, piénsese que esas estrofas tienen 78años. Y “...siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafados...”. Que ello haya sido así, no quiere decir que deba seguir siéndolo.

De tanto en tanto, y cada vez más seguido, vemos elementos que nos recuerdan el cambalache en el que estamos inmersos.

Esto fue lo que ocurrió hace unos días cuando regresó a nuestro país el denominado “ladrón del siglo”.

Los medios de comunicación tienen la libertad de cubrir los eventos que quieran y darle los minutos que quieran a quienes se les antoje. Defiendo esa libertad. Así como defiendo la libertad delos espectadores, de ver los programas que deseen.

Sin embargo, prefiero que se les de mayores espacios a ejemplos positivos de la sociedad: deportistas que con enorme esfuerzo desarrollan su actividad; jóvenes que estudian y trabajan; obreros que se “levantan sin chistar”; madres que crían a sus hijos y mantienen una familia; y tanto buenos ejemplos que por suerte abundan en nuestra sociedad.

Pero poco importan mis preferencias.

Debemos tener en cuenta que otros valores se han impuesto en los últimos años. Veamos el sector político. Desde el poder se educa, se imparten mensajes y se dan ejemplos. Los actos de gobierno -en la cabeza del Ejecutivo- no se remiten solamente a firmar decretos. En lo que se dice, en cómo se dice, en las formas, en la vestimenta, hay una carga simbólica que expresa actitudes de gobierno.

El actual presidente de la República, por su historia de vida y por sus actitudes del presente, es un ejemplo que hablando mal, prepoteando e insultando, se puede llegar a lo más alto. Y es un ejemplo equivocado.

No alcanza este espacio para enumerar las mil y una afirmaciones de José Mujica, que demuestran lo que sostengo. Pero usted las conoce.

Tenemos que desterrar de nuestra idiosincrasia, la viveza criolla, la ventajita, creerse el vivo, haciendo cosas que perjudican a terceros. El desprecio por el otro, nunca puede ser un valor en una sociedad civilizada. 

Un delincuente puede ser ejemplo, cuando reconoce su error, demuestra arrepentimiento y exhorta a sus pares a no ir por su mismo camino.

No puede ser ejemplo de nada, quien no sólo no se arrepiente de lo que hizo, sino que siente orgullo de ello y afirma que el castigo que recibió, fue porque lo agarraron por no ser ligero. Pero de expresar error en su decisión delictiva, nada.

Este episodio, desembocó en las quejas del ministro Eduardo Bonomi para con el sistema argentino, de liberar presos antes de cumplir sus condenas. Lo mismo que hizo Tabaré Vázquez y José Díaz en el gobierno anterior. Ese es otro mal ejemplo para la sociedad, además de atentar contra su seguridad. No olvidemos que Bonomi integraba el gabinete de Vázquez.

De aprobarse en el senado la rendición de cuentas, Bonomi, además, podrá disponer quién puede salir a trabajar de un centro de reclusión y quién no, facultad que tiene el Poder Judicial hasta ahora.

Con la liberación de presos, con la carga tributaria para quienes más trabajan, con los beneficios sin contrapartida para quienes no trabajan, con las anteojeras ideológicas para no penalizar como corresponde a quienes cometen delitos violentos, con la persecución a profesionales (escribanos, economistas, abogado, médicos...) el Frente Amplio está inmortalizando las últimas estrofas de Cambalache: “Es lo mismo el que labura/ noche y día como un buey/ que el que vive de los otros/ que el que mata que el que cura/ o está fuera de la ley”.

No es ese el Uruguay que quiero. El Uruguay que quiero, es en el que se cumpla la máxima de José Martí: “el éxito es de los que se sacrifican”.

(*) Representante Nacional.


Publicado en Voces, jueves 12 de setiembre de 2013

domingo, 15 de septiembre de 2013

El otro mundial

Por Pedro Bordaberry (*)

¿Quién no se emocionó el Martes pasado cuando Cavani metió ese frentazo que terminó en el arco de la Colombes?

¿Quién no sintió orgullo cuando Giménez, esa mezcla de niño grande con caudillo que lucía la camiseta número 2, quitaba, trancaba y ordenaba?

Al día siguiente del Partido por la Eliminatoria todos nos sentimos alegres, ilusionados y más uruguayos que nunca.

Ese lugar en la clasificación a la Copa del Mundo que se jugará, nada más y nada menos,  que en Brasil nos une a todos.

Pero hay otra clasificación que estamos perdiendo. Una Copa que es la más importante de todas. Esa en la que deberíamos estar siendo más competitivos, exhibiendo más garra y exigiendo mejores resultados.

Es el Partido de la Educación.

El QS Top Universities acaba de publicar el ranking de las Universidades del mundo. A ese Mundial no estamos clasificando. Es más, estamos muy pero muy lejos de hacerlo.

En las eliminatorias sudamericanas  sólo estamos por delante de Paraguay y Bolivia.

Brasil está primero con su Universidad de San Pablo. Después viene Chile con su Universidad Católica. Universidad esta, la chilena, que esta segunda en Sudamérica pero 166 en el mundo. Tercera esta Argentina con la Universidad de Buenos Aires. El cuarto lugar de clasificación directa lo tiene Colombia (Universidad de los Antes).

Al repechaje irá Perú con la Pontifica Universidad de Lima.

En el ranking Mundial el primer lugar lo tiene MIT, de Massachusetts, Estados Unidos, con 100 puntos. 

Nuestra Universidad de la República se encuentra muy, pero muy lejos del campeón.
Tenemos que hacerlo mejor. Debemos hacerlo mejor. 

Algo igual de grave está sucediendo en nuestra Educación Media.

Hay países como los escandinavos, los suizos, los alemanes, los holandeses y los coreanos, donde egresan de la Educación Media entre el 80 y el 92%.

En nuestro país egresa menos del 40% de la Educación Media de la generación de 20 a 25 años.

La tasa de repetición de primero de liceo en Montevideo es del orden del 43%. Casi la mitad repite.

Este partido lo estamos perdiendo.

Darle a todos los que nacen en el Uruguay las mismas oportunidades, a través de la Educación, es la clave para lograr la verdadera Justicia Social.

Hace 25 años se creaban los planes CAIF que revolucionaron la atención a la primera infancia.

Hace 15 años se ponía en funcionamiento un plan de creación de Escuelas de Tiempo Completo, con bandejas de comida a mediodía, que dotaban de más horas de educación y enseñanza a los niños.

Hace 7 años se creaba el Programa de Aulas Comunitarias (PAC) emulando el esfuerzo público privado de los CAIF.

Hace más de 100 años se creaban 18 liceos departamentales.

Hoy proponemos por ley 200 días de clase mínimo por año, Liceos Públicos de Gestión Privada y una Universidad de la Educación.

De la misma forma que ayer se lograba la aprobación de la Universidad Tecnológica en el interior del País.

La Educación es y debe ser nuestro mayor desvelo.

La formación de los maestros y profesores debe ser encarada de una forma integrada con lo que sucede en el mundo.

Contratar docentes en el exterior para que vengan a enseñar al Uruguay, como autoriza expresamente el artículo 79 de la Constitución.

Enviar docentes a estudiar al exterior, con becas y contrato a su retorno, es una propuesta que anda en la vuelta y que merece ser apoyada.

Abrir la cabeza, aceptar otras visiones y propuestas, nos llevará a la zona de campeonato.

Si lo hacemos la historia tatuara estas fechas de forma indeleble. Como lo hizo ese joven en su brazo con la del día de su debut en la selección mayor.

Como lo hicieron José Batlle y Ordoñez con los liceos departamentales, Enriqueta Compte y Riqué con el Jardín de Infantes, José Pedro Varela con la Escuela Pública y Grompone con el Instituto de Profesores y Germán Rama con las Escuelas de Tiempo Completo.

Que no sean sólo un recuerdo como Maracaná, depende de nosotros.

Podemos hacerlo mejor. 

(*) Abogado. Senador de la República  

El 93% de los convencionales colorados votó sobre acuerdo

Este miércoles se sabrá si habrá lema común con blancos
 
"Viva el Partido Colorado", exteriorizó con todas sus fuerzas el líder de Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry, ayer en la sala de conteo de votos de la Casa del Partido Colorado. Segundos antes le habían informado que 560 de 602 convencionales colorados de todo el país se pronunciaron sobre un acuerdo con los blancos para las elecciones municipales de 2015.

Bordaberry sabía que una baja votación de convencionales impactaría en su liderazgo en la interna de Vamos Uruguay, ya que fue uno de los promotores de dicha alianza política con los blancos. No le fue fácil en la interna. Uno de sus diputados, Fernando Amado, se había pronunciado en contra del acuerdo por considerar que favorecería al Frente Amplio.

Poco después que los dirigentes colorados abandonaron la sala de seguimiento del escrutinio, el Secretario General, Max Sapolinsky, afirmó en el patio de la casa del Partido Colorado que el 93% de los 602 convencionales concurrieron a las 27 mesas de votación de todo el país. Luego detalló la participación de los convencionales en cada departamento del país.

A las 18 horas del próximo miércoles se procederá al escrutinio de los votos. Se necesitarán 402 sufragios para habilitar el acuerdo con los blancos.

Bordaberry dijo a El País que la concurrencia del 93% de los convencionales del país "es un hito" que "nunca se había dado en la historia del partido".

Tras advertir que habría que esperar al miércoles para saber si el acuerdo con el Partido Nacional logró las adhesiones necesarias o no, Bordaberry afirmó que la participación de los convencionales muestra que hay un interés de los convencionales en dicha alianza. "La altísima votación nos hace ser optimistas", expresó.

Dijo que un acuerdo con el Partido Nacional "nos hace competitivos" en las elecciones departamentales de Montevideo. "Sin acuerdo no nos fue bien en las últimas cinco elecciones", agregó.

Indicó que un acuerdo con el Partido Nacional "no hará" perder la identidad a blancos y colorados. "El Partido Colorado tendrá su candidato y el Partido Nacional tendrá el suyo", dijo.

El senador de Vamos Uruguay, Ope Pasquet, negoció con el Partido Nacional detalles del acuerdo. "El porcentaje de votación de convencionales tonifica mucho al Partido Colorado. Demuestra un gran respaldo de la Convención al Comité Ejecutivo Nacional y a los precandidatos presidenciales, Pedro Bordaberry y José Amorín, que impulsaron toda esa movilización de apoyo al acuerdo", dijo. Otro elemento a favor del acuerdo lo planteó el politólogo Luis Eduardo González, de la empresa Cifra, cuando el viernes 6 señaló que una coalición de blancos y colorados generaría una elección competitiva a la Intendencia de Montevideo en 2015. Según González, la intención de voto para esta coalición es de 44%, en tanto el 50% de los consultados dijo que no la votaría.

Con nombre

En el Partido Nacional el Directorio ha avalado las tratativas que se llevan adelante con los colorados y el próximo paso se dará el 12 de octubre cuando se reúna la convención departamental. En el documento de memoria y balance que le remita el Directorio partidario figurará el contenido de la negociación, explicó a El País el senador Gustavo Penadés, negociador oficial por los blancos.

En cuanto al nombre que tendrá el nuevo lema, en el Partido Nacional se han manejado criterios y propuestas: primero, se pretende que el concepto de unión o concertación se incluya en la denominación, dado que se piensa que es más abarcativo que la expresión acuerdo. Así, Unión Ciudadana y Concertación Ciudadana fueron dos de los nombres que se pusieron sobre la mesa. "Esto debe estar por encima de los partidos, no solamente como algo de blancos y colorados", dijo Penadés.

Fuente: El País 

Colorados votaron pacto con blancos

Los caminos de la vida

560 convencionales colorados votaron en todo el país sobre el acuerdo para ir con un lema común con el Partido Nacional a las elecciones departamentales de Montevideo. El ex presidente Jorge Batlle dijo a Montevideo Portal que existe un a “predisposición natural en todo el país” hacia este tipo de acuerdos.

560 convencionales colorados votaron este sábado sobre el acuerdo con el Partido Nacional para ir con un lema común a las elecciones departamentales de Montevideo, en mayo de 2015.

Las mesas estuvieron abiertas hasta las ocho de la noche, cuando comenzó el escrutinio en las 27 mesas receptoras de votos en todo el país. De los 560 convencionales que votaron, 197 lo hicieron en Montevieo, 61 en Canelones y 55 en Salto.

El control y chequeo del padrón electoral, previo al escrutinio de las urnas, se iniciará el próximo miércoles a partir de las seis de la tarde en la Casa del Partido Colorado.

En conversación con Montevideo Portal el ex presidente Jorge Batlle señaló que desde hace tres elecciones que en San José están votando juntos “y cada vez tenemos más votos”, señalando también la experiencia en Paysandú, Florida, Salto y Rivera, donde los votos a nivel nacional son muy diferentes a los que se dan en las elecciones departamentales.

“Tengo la impresión de que el resultado es enormemente favorable”, señaló el ex mandatario, agregando que “hay una predisposición natural en todo el país, es un sentimiento muy fuerte y muy vivo”.

En cuanto a la posibilidad de que este tipo de acuerdos se extienda a otros departamentos dijo que “eso va a depender de las circunstancias de cada departamento, creo que va a ser un camino que se va a reconocer”.

Al ser consultados sobre la posibilidad de que el Partido Colorado pierda identidad con este tipo de acuerdos, respondió: ”Yo creo que el comunista no está identificado con el socialista no veo porque en el caso nuestro va a ser distinto “.

Fuente: Montevideo Portal


Vergonzoso

Por Julio María Sanguinetti (*)

Nuestras relaciones con Argentina han llegado a un nivel que hiere el decoro nacional. La última incursión de la mandataria del país vecino, que en vez de agradecer que le compráramos una instalación a la Argentina se enorgullecía enfáticamente de una esotérica inversión propia, rayó en lo penoso. No faltó ni una barra brava con bombo incluido en un acto oficial de nuestro Estado.

Esa es apenas, sin embargo, la exteriorización grotesca de una situación de fondo muy preocupante, agravada estos días de un modo exponencial con el anuncio de un nuevo canal, que hace inviable la vía de tránsito actual, compartida por ambos países. Se dice que Uruguay en 2006 autorizó ese nuevo trayecto, pero no se recuerda que se hacía con la contrapartida de una profundización del canal de Martín García. Han pasado 7 años. Nadie se preocupó más del tema hasta que ahora, imprevistamente, salta esta liebre que hiere directamente nuestros legítimos intereses en la navegación del río común.

En materia comercial hemos sufrido restricciones y la arbitrariedad de decisiones unilaterales de un funcionario argentino que autoriza o rechaza operaciones de exportación de un modo inconsulto. La consecuencia es que venimos reduciendo progresivamente nuestro comercio. El año pasado importamos desde la Argentina 1982 millones de dólares y le exportamos sólo 520. En el primer semestre de este año sigue la tendencia negativa: importamos 919 millones y exportamos apenas 249. Ya del tema ni se habla. Los más doloridos cerraron y la resignación ha cubierto con un manto de olvido esta situación vital para el trabajo nacional.

La construcción de terminales en Nueva Palmira está bloqueada desde 2007. Uruguay informa, la delegación argentina pregunta, se vuelve a informar y se vuelve a repreguntar y así, saltando de un tema al otro, bloquean nuestra capacidad de expansión. Después de 6 años, ¿no es ridículo seguir repitiendo que el tratado solamente impone un plazo de 180 días para resolver?

Estamos atascados con la situación de UPM. Después de todo lo que sufrimos, ahora arde Troya porque la empresa desea ampliar su producción de 1.100 a 1.300 toneladas diarias. El Canciller Timerman proclama que será “inflexible“ y los fundamentalistas de Gualeguaychú ya están en pie de guerra al amparo del clima preelectoral.

Mientras el Uruguay duda y vacila, la situación lleva a la paralización de la empresa hasta noviembre, porque ya casi habría cubierto el cupo del año. Será un fuerte impacto sobre la producción industrial y marcharán al seguro de paro los 800 funcionarios de UPM, más los 550 que trabajan para las empresas de cosecha y traslado forestales. Amén de la sensación de desaliento que cunde en un sector exportador fundamental.

Es obvio que se debe cumplir el régimen de consulta de los art.7 al 12 del Estatuto del Río Uruguay, interpretados por la Corte Internacional de Justicia en su sentencia de abril de 2010. Se trata de informar y abrir un lapso de 180 días, pasado el cual nuestro país puede decidir. Desgraciadamente, nuestro gobierno –reiteradamente- ha dicho que esperará, confundiendo el deber de informar con la inexistente necesidad de acordar.

Por otra parte, resulta ridículo que se invoque un no demostrado daño ambiental cuando notoriamente la Argentina ha impedido dar a conocer los resultados de los controles internacionales, que sistemáticamente se han ocultado al ser favorables a la empresa finlandesa.

La actitud uruguaya se inspira en una temerosa idea, reiterada por nuestro Presidente en su largo reportaje al semanario Voces: “Yo conozco la historia uruguaya, la mejor manera de tener lío y sin salida, con Argentina, es meterle la pechera. Vos le metés la pechera a Argentina y sabés como marchaste!”. O sea que Argentina sabe fehacientemente que Uruguay nunca va a jugar fuerte. De antemano, una y otra vez, le hemos confesado a nuestro díscolo vecino la debilidad con que nuestro gobierno negocia.

El Presidente dice que conoce la historia uruguaya. Si es así, sabrá que así como las sociedades rioplatenses tuvieron siempre una buena relación, no fue así con sus gobiernos. El General Roca intervino en nuestras contiendas internas en 1904 y el Presidente Batlle y Ordóñez, enfrentó la amenaza; el Canciller argentino Zeballos, durante el gobierno del Dr. Williman, sostuvo la tesis de la soberanía argentina sobre todo el río de la Plasta y hasta llegó a organizar maniobras militares a nuestra vista y paciencia, entre nuestra costa y la isla de Flores; el General Perón prácticamente cortó el tránsito de personas entre 1952 a 1955; el Presidente Kirchner tuvo con el Dr. Vásquez las peores relaciones y el mandatario uruguayo no se arrastró, se ganó el apoyo de todo el espectro político y finalmente logró un reconocimiento a la posición de nuestro país en el Tribunal de la Haya. No fueron casos de “pechereo” pero sí de firmeza, que incluyeron llegarle a la opinión pública argentina con nuestras razones, normalmente ocultadas por su gobierno.

No es posible reducir la estrategia diplomática a “pechereo” o subordinación. Siempre hay que buscar soluciones diplomáticas, pero cuando ellas se agotan, hay que ser por lo menos claro. Y digno. Seguir concediendo y hasta soportar manoseos que ni ante Artigas se detienen, es vergonzoso. Con todas las letras: vergonzoso. 

(*) Abogado. Ex Presidente de la República

Fuente: Diario El País 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Me contó mi hijo…

Por Jorge Batlle (*)

El Dr. Vázquez nos acaba de comunicar que su hijo, que es médico, le contó que había algunos problemas en la salud y que él creía que algunas cosas había que corregir de la ley vigente.

Qué suerte que el Dr. Vázquez tiene un hijo que es médico, y que le puede informar lo que pasa en esa disciplina de la que parecería que él no forma parte, y qué pasa con esa ley que él no recue
rda que precisamente la hizo votar. Lástima que el Dr. Vázquez no tenga un hijo que sea maestro para que le pueda contar algo sobre la situación de la educación, y lo mal que ella anda, entre otras cosas, como consecuencia de otra ley que también él hizo votar. Por suerte, tiene un hermano que conoce las cosas de la seguridad y que le ha de haber referido en más de una vez la situación absolutamente negativa que la sociedad siente de la seguridad que el gobierno debe transmitirle.

Solucionar esto último para el Dr. Vázquez va a ser muy difícil porque, como él lo dijo, por la edad de los delincuentes todos nacieron durante la época de los partidos tradicionales. Nos correspondería a nosotros por tanto el ejercicio del Ministerio del Interior y cuando estos niños de 11 años crezcan lo tendríamos que llamar al Dr. Vázquez para que sea Ministro del Interior y por tanto atender la delincuencia de los que nacieron durante su mandato. Nosotros de cualquier manera lo autorizamos al Dr. Vázquez para que actúe de forma que la delincuencia, en tiempos de tan espléndido crecimiento de la economía nacional, en lugar de aumentar, disminuya. Está autorizado Dr. Vázquez. Actúe contra las personas que nacieron cuando nosotros éramos Presidentes. 

Los asuntos se van a ir resolviendo. Yo recuerdo cuando siendo candidato a Intendente el Dr. Vázquez nos anunció la rebaja del boleto del ómnibus y la construcción de 1000 viviendas. Anuncios olvidados y cosas que no ocurrieron. Pero hay tiempo, en este año se pueden arreglar muchas cosas, y se ve que hay en el gobierno gente valiosa, por ejemplo, el Dr. Vázquez y sus correligionarios del MPP que han podido resolver con éxito el corredor Garzón y que tienen totalmente detenido el terremoto en la Avda. Gral. Flores, van finalmente a arreglar el ferrocarril, no el de los Pueblos Libres, sino el de la AFE, el de todos los días, porque han designado al Sr. Urse como Director de la Sociedad Anónima que gestionará el funcionamiento y la operación ferroviaria. Hay que tener mucho cuidado en cuanto al ancho de las vías, no pase lo mismo que con Garzón y Gral. Flores, cosas éstas con las que el Sr. Urse tiene algo que ver. 

Todas estas cosas que se dicen, que se anuncian, no le impiden a un personaje llamado “Realidad” cada día dar golpes más fuertes en nuestras puertas. Nos informen o no nuestros hijos, la seguridad, la educación, la salud y el costo de vida son los cuatro temas más importantes para todos. Los Blancos, los Frenteamplistas, los Independientes y los Colorados, para todos. Ese Señor llamado Realidad espera respuestas serias de todos los candidatos a gobernar. 


(*) Abogado. Ex Presidente de la República 

El trabajo que nos cuesta CFK

Por José Amorín (*)

Parecería que los problemas con el gobierno de la República Argentina nunca van a terminar, todo lo contrario, cuando uno no terminó ya aparece otro. Es el caso de la situación de la planta de la papelera UPM que próximamente paralizará sus actividades y está a la espera de una autorización del gobierno que le permita aumentar la producción para no tener que dejar de trabajar. UPM paralizará su planta, en primera instancia, para tareas de mantenimiento. Eso sucede todos los años y no lleva más de 15 días.

Pero esta vez está pendiente la respuesta a un pedido de autorización para aumentar la producción en unas 200 mil toneladas más. Si esa autorización no llega a tiempo la planta deberá permanecer cerrada por dos meses por lo menos con el consiguiente perjuicio para miles de trabajadores.

Los que trabajan en la fábrica —unos 600- irán al seguro por desempleo, lo mismo ocurrirá con cientos de empleados de las empresas que venden servicios a la pastera, con los obreros de la madera, en fin, con mucha gente cuyo trabajo depende del funcionamiento de esta industria. ¿Cuál es la razón de este problema? Sencillo: Argentina reiteró un cuestionario sobre los alcances del plan de negocios de la empresa que prevé el aumento de producción. Se sabe que esto en la vecina orilla no cae bien. Y bueno, ahí está la actitud del gobierno que por boca del presidente Mujica señaló la necesidad de cuidar la relación con Argentina, porque "los vecinos que tenemos no se mudan y nosotros tampoco, así que hay que tener la habilidad de convivir". Y a renglón seguir dijo, según la prensa, que tiene una decisión tomada, la cual, si tenemos en cuenta la relación con Argentina, será negativa para UPM.

También por la prensa nos enteramos que el Ministerio de Trabajo comenzó a estudiar, con las cámaras empresariales, el impacto del cierre de la planta, en particular en el sector forestal y en el transporte de madera. Esta situación nos pone frente a una realidad deprimente como es el hecho de que hay decenas de miles de trabajadores perjudicados por la sumisión a Cristina Fernández de Kirchner. Y lo peor es que el resto del Frente Amplio es cómplice de esta situación, algo que no puede pasarse por alto. El no argentino a UPM se suma a la negativa a dragar los canales, al rechazo al puerto de aguas profundas, al cierre de exportaciones, y en fin, a una serie de ataques al trabajo de los uruguayos. Trabajo que el gobierno debería defender por sobre todas las cosas, pero no lo hace porque tanto el gobierno como el Frente Amplio no quieren disgustar a CFK.

Titánica tarea tendrá el próximo gobierno para cambiar todo esto y defender el trabajo de la gente.

Ése será el camino que deberemos de recorrer para salvar los destinos de la República.


(*) Abogado. Senador de la República 

Colorados: día clave para alianza con los blancos

Votarán los 602 convencionales; se necesitan 402 por sí

Será una decisión histórica, se apruebe el Acuerdo Montevideo o se rechace por parte de la Convención Nacional del Partido Colorado. Luego de 177 años de vida independiente, es la primera vez que los partidos Nacional y Colorado buscan acordar para promover candidaturas comunes en Montevideo y disputarle en mejores condiciones el gobierno capitalino al Frente Amplio, que lo ostenta sin interrupción desde 1989.

En esta jornada, la Convención Nacional del Partido Colorado debe pronunciarse por voto secreto sobre si autoriza o no al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a suscribir el denominado Acuerdo por Montevideo con el Partido Nacional.

La jornada de votación se extenderá en todo el país entre las 10 y las 20 horas, en 26 mesas de votación instaladas en todos los departamentos.

Para que el acuerdo político prospere, se debe obtener la conformidad por voto secreto y papeleta con firma y contrafirma de un mínimo de 2/3 del total de componentes de la Convención Nacional colorada, es decir 402 votos de 602 miembros del colegiado.

Cada convencional, los 500 electos y proclamados en las elecciones internas del 28 de junio de 2009; los 100 jóvenes electos y proclamados en la elección celebrada el 10 de noviembre 2012, y los dos expresidentes de la República electos por el Partido Colorado, deberá acreditar su identidad ante la comisión receptora de votos, mediante la presentación de la cédula de identidad.

La papeleta de votación deberá contar con firma y aclaración de firma del convencional nacional, tal como lo establece expresamente la Carta Orgánica del Partido Colorado para estos casos. El pasado sábado 7, en una reunión del colegiado celebrada en Montevideo, quedó clara la voluntad política de los dirigentes colorados de impulsar el acuerdo con otros partidos.

La cantidad de votos necesarios es alta y requiere de una importante convocatoria a las urnas. Los colorados analizan algunos factores que pueden incidir, como el estado del tiempo, la no obligatoriedad del acto, posibles viajes de dirigentes, enfermedades, o una decisión política contraria al acuerdo.
 
Preocupación

"Hay un margen de incertidumbre", admitió a El País el senador de Vamos Uruguay Ope Pasquet, encargado por los colorados de llevar adelante la negociación con el Partido Nacional.

"Está claro que el apoyo al acuerdo es mayoritario. El punto es si se llega a los 402 votos. Los imponderables juegan en contra", añadió.

Pasquet reconoció que si bien esta integración de la Convención colorada puede llegar a aprobar el acuerdo para la elección departamental montevideana de 2015, es también un dato de la realidad que la nueva conformación de la Convención que se elegirá meses antes, en junio de 2014, podría llegar a anular ese acuerdo político.

De acuerdo con lo ocurrido en la Convención del sábado 7, la principal oposición al acuerdo la plantea el grupo de 30 convencionales que sigue al diputado por Montevideo Fernando Amado. Su intervención fue contraria al acuerdo, posición que compartieron otros integrantes de la Convención pertenecientes no solo a Vamos Uruguay sino también a Batllistas de Ley.
En el Partido Nacional también hay expectativa por la dilucidación de la votación de hoy, aunque integrantes del mismo dijeron a El País que confían en que finalmente se alcancen los votos.


Fuente: El País

La encrucijada colorada: innovación o inercia

Por Ope Pasquet (*)

Mañana, sábado 14 de setiembre, la Convención del Partido Colorado está llamada a votar para decidir si autoriza o no al Comité Ejecutivo Nacional a suscribir el Acuerdo por Montevideo, cuyas características principales hemos comentado en otras ocasiones.

El asunto fue largamente discutido en la sesión de la Convención colorada del sábado pasado y también en los medios de comunicación. Los dos precandidatos presidenciales colorados, Pedro Bordaberry y José Amorín, así como el Comité Ejecutivo Nacional, se pronunciaron a favor del Acuerdo. La opinión de los colorados de a pie está en sintonía con la de los principales líderes partidarios. Lo que queda por saber es si la opinión favorable de los convencionales, que es también claramente mayoritaria, alcanzará la alta exigencia de la Carta Orgánica: dos tercios del total de miembros de la Convención, es decir, 402 votos. Si los acuerdistas, aun siendo mayoría,  no llegan a esa cifra, todos habrán perdido: los contrarios al Acuerdo, porque estarán en minoría, y sus partidarios, porque  no podrán suscribirlo.

Se podrá votar dentro de un amplio horario, en todos los departamentos del país. De esta manera se facilita la participación de los convencionales del interior,  que no tendrán que viajar a Montevideo para decidir una cuestión que interesa principalmente –no exclusivamente- a los montevideanos.

El procedimiento de votación está impuesto tanto por la Carta Orgánica como por el Reglamento de la Convención: debe votarse por cédulas firmadas, es decir, firmando el voto. Este procedimiento no agrega nada en materia de publicidad del voto,  que en la Convención es siempre público (a mano alzada) salvo norma expresa en contrario, pero le da certeza indiscutible al resultado.

En cuanto a la ocasión de la votación, se ha sostenido que debería diferirse para que sea la Convención que se elija en las internas del año próximo la que resuelva el punto. El error de esta opinión es muy claro: el plazo para solicitar a la Corte Electoral el registro de un nuevo lema vence el 2 de enero próximo, por lo que la decisión al respecto no puede postergarse hasta después del 1º de junio (fecha de las internas). El nuevo lema también debe elegir sus autoridades en esta última fecha, lo que no sería posible sin la previa decisión política de los partidos acuerdistas en tal sentido.  Además, quienes sean candidatos en las internas de un partido no podrán luego ser candidatos por otros partidos en las elecciones nacionales o departamentales. No se le puede pedir a nadie que se abstenga de participar en la elección de autoridades de su partido, reservándose así para ser candidato por un nuevo lema en las elecciones departamentales de 2015, si no hay una decisión firme en el sentido de suscribir el Acuerdo y constituir ese nuevo lema.

Es cierto, sin embargo, que la Convención que surja de las internas del año próximo podría dejar sin efecto el Acuerdo por Montevideo, revocando así lo resuelto por la Convención actual (si es que ésta habilita efectivamente mañana la suscripción del Acuerdo) y asumiendo ante el país las consecuencias políticas de tal decisión. Ante esta posibilidad, la cuestión del Acuerdo tendrá que ser un tema de la próxima elección interna; los votantes colorados tendrán que optar entre dar su voto a quienes quieran mantenerlo, o a quienes se propongan rescindirlo. Mientras tanto es la Convención actual la que resuelve, y a su decisión habrá que estar.

Desde el punto de vista político electoral, la necesidad del Acuerdo por Montevideo salta a la vista. No insistiremos sobre este punto, al que ya nos hemos referido con anterioridad. Reiteramos sin embargo nuestra opinión, en el sentido de que si el Acuerdo no garantiza la victoria de quienes lo suscriban, la falta de él sí asegura una nueva victoria del Frente Amplio en Montevideo. Ni el Partido Colorado ni el Partido Nacional pueden, por separado, derrotar a la coalición de partidos que gana holgadamente en Montevideo desde 1989. Esta es la realidad; para cambiarla, hay que empezar por reconocerla.

Es cuando se llega a esta etapa del razonamiento que suele aparecer la objeción ideológica, según la cual son tan profundas las diferencias entre colorados y blancos, y más precisamente entre batllistas y herreristas, que no valdría la pena el triunfo electoral si para alcanzarlo hay que pasar por encima de ellas.

Convengamos, ante todo, que los recuerdos de los enfrentamientos del pasado no pueden ser la guía para tomar decisiones políticas hoy. Se entiende que la sangre derramada en 1904 haya teñido los debates políticos del primer tercio del siglo veinte, pero sería absurdo que siguiera haciéndolo en la actualidad.

En cuanto a las ideas: se habló largamente de ellas, en forma genérica, en la Convención del sábado pasado, pero nadie mencionó ni una sola, en términos precisos, que sea ni remotamente un obstáculo para el Acuerdo por Montevideo. No hay una doctrina batllista del alumbrado público, ni de la recolección de residuos domiciliarios, que pueda contraponerse a una doctrina herrerista en esas u otras materias municipales. Compárense los respectivos programas de gobierno departamental de elecciones anteriores: se encontrarán diferencias, acaso, pero no discrepancias insuperables, ni mucho menos.

No debe olvidarse, por otra parte, que el principal objetivo político es ganar el gobierno nacional y ejercerlo con éxito. Ninguno de los dos partidos tradicionales puede lograr una cosa ni la otra, sin la activa y firme colaboración del otro. En efecto: tanto el Partido Colorado como el Partido Nacional se necesitan mutuamente para ganar en una hipotética segunda vuelta, como así también para formar una coalición de gobierno que asegure mayoría parlamentaria y gobernabilidad por cinco años. Si aceptamos la posibilidad de formar una coalición de gobierno con el P. Nacional y acordar, por ejemplo, en materia económica, presupuestal, educativa, de política exterior, etc., ¿por qué habríamos de rechazar de antemano la posibilidad de ponernos de acuerdo acerca de los parques y paseos públicos, el tránsito vehicular o las necrópolis?  

Para algunos puede resultar difícil adaptarse a una realidad política que muestra al Frente Amplio como partido mayoritario, tanto a nivel nacional como en Montevideo y otros departamentos, ya que esa realidad choca con esquemas mentales forjados en un siglo y medio de bipartidismo blanquicolorado. La adaptación requiere grandes sacrificios, como lo fue la renuncia al doble voto simultáneo y el establecimiento del balotaje en 1996, o como lo es el Acuerdo por Montevideo en la actualidad; a cambio de esos grandes sacrificios, lo que se obtiene es la perduración de la vigencia política de los partidos tradicionales, casi dos siglos después de su creación; una verdadera hazaña.

En cambio, quien renuncie a adaptarse a las  nuevas circunstancias podrá quedarse en su zona de confort, apegarse a antiguos recuerdos y seguir pensando con las categorías políticas de ayer; el precio a pagar por estas comodidades afectivas e intelectuales es la progresiva pérdida de vigencia, hasta la irrelevancia final.

Mañana dirán los convencionales colorados si optan por el esfuerzo o por la comodidad; si eligen luchar por el futuro, o abandonarse a la inercia del pasado.


(*) Abogado. Senador de la República

jueves, 12 de septiembre de 2013

El Frente Liberal

Por Gustavo Toledo

Desde hace varios años, ya no recuerdo cuántos, algunos ciudadanos identificados con los Partidos Tradicionales, y otros sin filiación partidaria alguna, venimos reclamando –la mayoría desde el llano- que blancos, colorados e independientes coordinemos esfuerzos, prioricemos nuestras coincidencias –que son muchas- y construyamos una alternativa al Frente Amplio. Me refiero, claramente, a un Frente Liberal que vele por la salud de nuestras instituciones, que nos asegure la alternancia democrática y que defienda nuestra soberanía de las hermandades barriales que la acotan y comprometen de cara al futuro. Nada demasiado original, por cierto, pero –a la luz de los hechos- algo cada día más urgente y necesario.

Hasta ayer nomás, éramos –según los detractores de esta idea y los catones de siempre- un puñado de traidores, una runfla de malos colorados y blancos que merecíamos ser crucificados en la plaza pública, fusionistas de la peor calaña que aspirábamos a formar el “Partido Rosado” (calificación cargada de homofobia que la izquierda supo atizar con astucia y picardía), y no sé cuántas cosas más.

Ya lo dice el manual: es más fácil descalificar una idea por lo que no indica, mediante falacias o lisa y llanamente tergiversando sus fundamentos, que esgrimir argumentos capaces de rebatirla. Claro, cuando intelectualmente se dispone apenas de un arco y dos o tres flechas, o, a lo sumo, de un par de piedras, pedir argumentos es una ingenuidad. Una verdadera utopía.

Hasta donde yo sé, nadie habló nunca de fusión ni mucho menos de renunciar a nuestras tradiciones partidarias, de las cuales blancos y colorados nos sentimos orgullosos. Sí de darnos un baño de realidad, de atender el reclamo de la ciudadanía no frenteamplista (que, dicho sea de paso, fluctúa elección tras elección entre un partido y otro de acuerdo a la “oferta” que considera más competitiva frente a la de la izquierda), de ponernos a pensar con cabeza abierta cómo solucionar los muchos problemas que esperan respuesta desde hace años y de la imperiosa necesidad de construir -entre todos- una propuesta superadora del aquelarre reinante.

Desde luego, todo esto requiere observar el escenario político con grandeza y actuar en consecuencia, con altura de miras, dejando de lado mezquindades, egos e intereses personales. Algo difícil, pero no imposible.

Hoy, afortunadamente, los vientos parecen ser otros. Se ha extendido la idea de que Montevideo requiere un cambio, y que la única forma de lograrlo es sumando fuerzas. Y que, eventualmente, este bien podría ser el camino que blancos y colorados transitemos en otros departamentos.

En ese sentido, el senador nacionalista Jorge Larrañaga aceptó días atrás negociar un acuerdo de esta naturaleza, pero sólo en la Capital. Un paso valiente, sin dudas, para quien hasta ayer pensaba de manera muy distinta. Su cambio de opinión es más que lógico: Montevideo no sólo es la joya de la corona frenteamplista (su principal “granero” de votos) sino también un símbolo de la ineficiencia, de la carencia de ideas y del escandaloso despilfarro de recursos del que hace gala esa fuerza política en el poder.

Ahora bien, al igual que sus correligionarios herreristas y a prácticamente todo el Partido Colorado, el senador Larrañaga entendió que el millón largo de uruguayos que vive en nuestra Capital no puede ser rehén de semejante desgobierno, y que blancos y colorados tenemos el deber histórico de ofrecerle una alternativa a las heladeras u otros electrodomésticos que el oficialismo quiera imponerle.

Por tanto, conquistar esa fortaleza equivale a la Toma de la Bastilla. A la caída de un régimen. Y -¿por qué no?- al nacimiento de otro.

Se trata, pues, de un paso positivo y oportuno en ese proceso de acumulación de fuerzas del que hablo, y que, si me permiten agregar, no debería agotarse en la disputa electoral por la capital, o de algún otro departamento del país, sino que debería contemplar la posibilidad de realizar acuerdos programáticos de cara a una eventual segunda vuelta presidencial, e incluir dos planos tristemente olivados, que, si me disculpan, considero más importantes que cualquier sillón municipal o presidencial: la Educación y la Cultura. Copadas, desde hace mucho, por quienes sí leyeron a Gramsci. O, lo que es lo mismo: entienden que esas son sus trincheras políticas.

Ambos “Partidos Fundacionales”, al decir de don Walter Santoro, aún con sus diferencias y sus muchos matices, comparten hoy una visión de país. Un modo de ver el mundo y de entender al hombre. Un conjunto de valores y principios comunes que se remontan al nacimiento de nuestra Patria. Del otro lado de la vereda, la izquierda radical, verdadera dueña de la pelota y rectora ideológica de la coalición multicolor, busca concretar un modelo de país muy distinto al nuestro, contrario a nuestras tradiciones y, para colmo, probadamente fracasado. Para ello, a veces sutilmente, otras tantas groseramente, usando a la centro-izquierda como escudo, busca acotar nuestras libertades, presionar nuestras instituciones, dejar que los sindicatos impongan su voluntad (que no siempre responde a los intereses de los trabajadores), tergiversar el sentido de las normas, desconocer los pronunciamientos populares que no coinciden con su estrategia, flechar la cancha, tejer alianzas regionales que erosionan nuestra independencia, violentar la laicidad, atenazar conciencias, dominar los medios de comunicación y establecer el canon de qué es correcto y qué no. Y todo esto gracias a que controla los tres resortes del poder: el Estado, la Cultura y la Educación. Y a que nosotros, lentos de reflejos, enfermos de ombliguismo, permanecemos cruzados de brazos.

Es triste constatar que hay quienes perciben que nada de eso representa un peligro real para nuestra sociedad. Que la historia justifica que sigamos viéndonos de reojo, que la Guerra Grande o las revoluciones de principios del siglo pasado sirven de excusa para que le demos la espalda al futuro. Que debemos seguir tirándonos con cadáveres centenarios y reprochándonos cuentas pendientes. Que el pasado, en definitiva, es más importante que el futuro.

La propia historia, que, a menudo es usada como cuña para dividir y enfrentar, está sembrada de ejemplos de grandeza, en los que blancos y colorados, colorados y blancos, supimos estar a la altura de las circunstancias. Y luchar juntos. En Quebracho y Paso Morlán, por ejemplo. ¿Alguien se imagina al viejo Batlle rehusando dar pelea contra Santos porque debía hacerlo junto a un puñado de blancos principistas? ¿O a Tomás Berreta y a Luis Batlle cruzarse de brazos frente a Terra y su “régimen marzista”, para no compartir armas con Carlos Quijano y Mariano Saravia? ¡Claro que no!

Es tiempo de dar batalla. En las urnas y en la cabeza de la gente. Para eso, es preciso ofrecer una alternativa y atizar la idea de que no todo está perdido. Que otro Uruguay es posible, y que la república liberal que supimos construir merece ser defendida entre todos.
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