El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

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miércoles, 26 de junio de 2013

La máquina mata al inventor

Por Jorge Batlle (*)

Mientras un dirigente sindical amenaza al Uruguay y al gobierno con un incendio callejero, otro dirigente sindical del Partido Comunista, por cierto, nos anuncia para después de las vacaciones un paro en la Enseñanza por tiempo indeterminado. Todo este desastre y desorden social y de relacionamiento entre el gobierno y la dirección sindical es el resultado de 40 años continuados de prédica de una izquierda absolutamente esclerosada desde el punto de vista intelectual, que hoy el gobierno cosecha.

Cría cuervos y te sacarán los ojos.

Pero lo peor no son las amenazas de los sindicatos, lo peor es la causa por la que el gobierno sólo da el 3% de aumento. Ello sucede, no porque el gobierno no quiera dar más, sino porque la política económica implementada por el gobierno le impide dar un mayor aumento. Los empleados, que pagan IRPF, van al supermercado y se dan cuenta que los aumentos de precios están muy por encima de los ingresos descontados los impuestos. 

El gobierno está empantanado. Esta semana no se presentó nadie a tomar las letras ofrecidas por el gobierno. Todos pidieron mucho más interés de lo que se pagaba antes. La gente ya se dio cuenta que esto no tiene horizonte, y que sin ninguna duda, el próximo Presidente va a tener que enfrentar una situación explosiva. 

Mientras tanto, en algún lugar de Montevideo, el Ex presidente Vázquez, en una cena para recolectar fondos, expresó sus puntos de vista programáticos para el futuro. Una lenga-lenga terrible. Nada de nada. Se solidarizó con el manejo de la economía de este gobierno, reiteró su adhesión al Mercosur. En una palabra, no querían sopa, dos platos.
 

Toda la población, de todas las clases sociales y de todos los partidos, es víctima de los mismos problemas. Inseguridad absoluta y creciente. Educación totalmente negativa. Salud con un funcionamiento cada día más complicado para el usuario. El Mercosur que ya ni existe. Un costo interno en el Uruguay que está matando a la industria y que al mismo tiempo supone un aumento permanente de los precios al consumo. Todas estas cosas tuvieron origen en el gobierno del Dr. Vázquez. Él fue el inspirador de todas estas políticas. Por tanto, el mensaje que nos da es: si llego al gobierno, sigue lo mismo y no cambia nada. 

Un desastre.


(*) Abogado. Ex Presidente de la República (2000-2005)

sábado, 8 de diciembre de 2012

La batalla por la clase media


Por Daniel Bianchi (*)

Un informe del Banco Mundial (BM) divulgado el pasado martes 13 reveló que la clase media en América Latina aumentó a niveles récord entre los años 2003 y 2009, hasta llegar a constituir un inesperado 30% de la población, pasando de 103 millones de personas a 152 millones.

A efectos del trabajo, se considera como integrante de la “clase media” a una persona que obtiene un salario de entre 10 y 50 dólares al día (entre $ 200 y $ 1000) o una familia de cuatro integrantes de ingresos anuales entre 14.600 y 73.000 dólares.

Curiosamente, al tiempo que trascendía este dato, en forma paralela una frase ganaba el espacio uruguayo en los últimos días: se perdió la batalla por la clase media.

Inequívocamente podría sugerirse que la expresión fue deslizada por algún actor político de la oposición. Pero no fue así. El autor de la misma fue, nada más y nada menos, que el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Fernando Lorenzo.

Que un gobernante asuma un error -y no hablamos de los desatinos de PLUNA- es algo ya de por sí infrecuente, pero que además quien lo hace afirme que la Reforma Tributaria aprobada durante el gobierno de Tabaré Vázquez se hizo "a pesar" de que se perdió "la batalla por la clase media", cuando menos merece una reflexión.

La frase de Lorenzo se incluye en un análisis del economista Andrés Rius presentado el lunes 19 en las Jornadas de Economía del Banco Central, y alude a la polémica reforma que creó el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), un propósito sostenido tozudamente por el partido de gobierno.

Lorenzo, quien fue director de la Asesoría Macroeconómica y Financiera del MEF que encabezara Danilo Astori durante el proceso de la reforma, fue entrevistado para este trabajo, y deslizó la frase mencionada, señalando Rius que “en la afirmación hay implícito un sentimiento de derrota, en una disputa en la que habrían salido airosos los opositores a los cambios”.

En buen romance, la teoría indicaba que el gobierno de Vázquez estaba firmemente convencido de la necesidad de equiparar la relación entre las cargas tributarias y la capacidad contributiva, y en ese escenario, se anunciaba que serían los estratos altos los que asumirían la mayor parte del pago del nuevo impuesto, lo que se veía como un acto de justicia.

No obstante, luego se vio que el IRPF era -tal como había anunciado reiteradamente la oposición- un verdadero impuesto al trabajo, que castigaba más no al que más tenía, sino al que más trabajaba. En resumidas cuentas, el castigo cayó forzosamente sobre las espaldas de la clase media. Lejos de obligar tributariamente a los “poderosos ciudadanos de mayores ingresos”, la reforma afectó principalmente a los “ciudadanos de a pie”, muchos de los cuales respaldaban el cambio pero, inesperadamente, se vieron sorprendidos por encontrarse afectados por la reforma e identificados como tributarios del nuevo impuesto. Esos fueron los primeros decepcionados.

Según Rius, “desde el gobierno se percibió que no se había logrado convencer a un segmento fundamental del electorado de que la reforma no era un ataque a sus intereses, y menos aún que sectores importantes de esas mismas capas medias incluso resultarían favorecidos por los cambios en el esquema tributario”.
Pero lo de Lorenzo no es nuevo.

Ya durante el año 2008, legisladores oficialistas plantearon al equipo económico la situación de la "clase media castigada" por el IRPF. Y la situación entre ambas partes, era claramente contrapuesta. Astori y su equipo aseguraban que "los más débiles no pagan IRPF, se quejan los que ganan $ 50.000, que no se mueren de hambre, y les va muy bien”. Los legisladores del propio Frente Amplio, en cambio, planteaban la necesidad de elevar los montos mínimos imponibles durante aquel año y no en 2009, como preveía Astori. Los reclamantes aseguraban que el IRPF estaba “trayendo problemas", y manejaban la posibilidad de “perder votos” de la clase media. Incluso, Astori se mostró molesto y llegó a afirmar que "es paradójico que la izquierda le haga el favor a los que ganan $ 50.000, o a los profesionales que nunca pagaron…”

La realidad mostraría años más tarde que el IRPF afectaría a la amplísima mayoría de los uruguayos, y en especial a los que percibían bastante menos de $ 50.000: Astori se equivocó.

Con seguridad puede afirmarse que, en Uruguay, la clase media no se identifica con una ideología o un partido político, sino que, antes bien, todos los partidos tienen adherentes afines a todas las clases sociales.

No obstante, no menos cierto es que al incrementarse el gravamen sobre la clase media, se extiende el desencanto de la misma con el gobierno y, en consecuencia, se acrecienta el poder de decisión que ella tiene sobre los procesos electorales.
Y esa potestad, de decidir nada más y nada menos quién tendrá la responsabilidad de dirigir los destinos de un país, no es menor.

Quién sabe si, unos y otros, habrán aprendido la lección.

(*) Médico. Representante Nacional por el Departamento de Colonia (Vamos Uruguay – Partido Colorado) 

lunes, 3 de diciembre de 2012

El IRPF


Por Jorge Batlle (*)

En el día de hoy lunes 3 de diciembre y en el suplemento económico del diario El País Lito Alfie escribió un muy interesante artículo a propósito del IRPF. Como siempre el mismo es sólido, debidamente fundado, lleno de informaciones muy útiles sobre el tema así como de una clara visión global sobre el impacto negativo del IRPF sobre los asalariados y pasivos en el Uruguay. 

Es bien sabido que nuestro partido ha sido siempre contrario a este impuesto. Estimamos que el mismo graba el trabajo de forma tal que hace que muchas personas sientan que cuando aumentan su esfuerzo para mejorar su ingreso la mayor parte de lo que reciben se lo lleva el impuesto. El IRPF se ha transformado en una carga negativa sobre el esfuerzo que la clase media hace para consolidar su posición económica y poder crecer en libertad. Lo más importante de toda esta historia es repetir los datos reveladores que en su artículo incorpora el Ex Ministro de Economía de mi Gobierno.

Dice: 

1) Los salarios y pasividades representan más del 88% del total recaudado;

2) Los asalariados con multi-empleo que abonan el impuesto son casi 100.000 y los pasivos 24.600;

3) La recaudación sobre los anteriores representa 35% del IRPF sobre salarios y el 43% del IASS;

4) El 100% de quienes en términos nominales ganan más de $23.374 al mes (18.700 líquidos antes de IRPF), pagan el impuesto;

5) El 68,5% de quienes declaran por núcleo familiar, 64% de los pasivos y 38% de los asalariados que ganan entre $12.466 y $18.700 líquidos, también pagan;

6) Del total de los contribuyentes, el 76% son asalariados que ganan menos de $37.396 líquidos al mes, incluyendo en esta cifra la proporción de aguinaldo y salario vacacional, abonando el 25% de la recaudación del impuesto y de los pasivos, el 82% gana menos de $46.746 abonando el 21% de la recaudación del impuesto;

7) Del mismo modo, un 3% del total de contribuyentes asalariados ganan más de $100.000 al mes y un 0,3% de los contribuyentes pasivos perciben $124.647 abonando el 3% de la recaudación del impuesto;

8) LAS TASAS EN LAS CATEGORÍAS CENTRALES DE CONTRIBUYENTES SE ENCUENTRAN ENTRE EL 9 Y 15% DEL SALARIO NOMINAL, UN VERDADERO DESPROPÓSITO.

Como se señala con toda claridad con estas cifras paga el que trabaja y paga por ende la clase media, tanto los asalariados como los jubilados, a lo que se le suma el impuesto a los alquileres que lo pagan los mismos porque el propietario, al impuesto lo transfiere al precio del arrendamiento. 

O sea, según los cálculos de Alfie, el 93% del impuesto lo pagan los trabajadores, los jubilados y los inquilinos, el 4% la compra venta de propiedades y el 3% sobre la distribución de dividendos. 

Alfie termina su artículo diciendo: “en los hechos el IRPF es un fenomenal impuesto a los salarios, su recaudación sobre éstos representa en el caso de los asalariados, un IVA adicional del 16% (como si pagaran 38%), que recae sobre un grupo de ellos. Muchos seguramente hayan visto duplicada su carga implícita.”

Una vez más Alfie demuestra el desastre que significa para la gente de trabajo, para la clase media uruguaya, el gran motor de nuestra sociedad, este impuesto que atenta contra su progreso, y por ende, contra su libertad.

El Partido Colorado tiene la obligación histórica de modificar esta situación, devolviéndole a la clase media uruguaya su fuerza y su porvenir.

(*) Abogado. Ex Presidente de la República (2000-2005)
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