El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

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viernes, 5 de octubre de 2012

Tabaré Vázquez participará de charla en sede del Partido Colorado

“¿Mercosur sí o Mercosur no?” es el ciclo de reflexiones, donde participarán los ex presidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle, Jorge Batlle y Tabaré Vázquez.

El ex presidente Tabaré Vázquez, probable candidato del Frente Amplio a la presidencia, participará de una actividad en la sede del Partido Colorado el próximo 6 de noviembre, junto a los también ex presidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle.

Será un ciclo de reflexión titulado “¿Mercosur sí o Mercosur no?”, que se extenderá durante un mes. “La visión política”, a cargo de los tres ex presidentes, será la que cierre el ciclo, el martes 6 a las 19:30.

Además, el miércoles 10 de octubre se ofrecerá la “visión social” del tema, a cargo de dirigentes de la Cámara de Comercio, de Industrias, del PIT-CNT, de la Unión de Exportadores y de la Asociación Rural del Uruguay, mientras que la “visión de los economistas” estará a cargo de Alejandro Atchugarry, Gabriel Oddone y Javier de Haedo, el martes 23 de octubre.

Fuente: El Observador

martes, 31 de julio de 2012

Alejandro Atchugarry canta "las 40"


Por Gerardo Tagliaferro (*)

El martes 23 de julio de 2002, a las 11 horas, llegó al Edificio Libertad convocado por el presidente Jorge Batlle. No hacía 24 horas que había renunciado el ministro de Economía, Alberto Bensión, jaqueado por una imparable corrida bancaria y cuestionado por la oposición. "Me van a presentar al nuevo ministro", pensó. Pero no le presentaron a nadie, porque el ministro era él.

Abogado y hasta ese momento senador, para Alejandro Atchugarry fue sorpresivo el ofrecimiento, que tenía mucho de intimación, y no pudo negarse. Desde ese momento su principal apuesta, en la que puso todo su carácter y su talento, fue recuperar la confianza, ese bien que es "como un amor difícil" y que se había esfumado junto con la mitad de los depósitos bancarios. Se fue en agosto de 2003, con un país devastado por el temporal pero con la convicción de que lo peor había pasado. Y con una imagen de zurcidor, casi de sanador podría decirse, que lo erigió en el candidato cantado para las elecciones de un año después.

Decisiones propias frustraron su postulación, así como otras más bien de la política terminaron por relegarlo incluso de la lista al Senado. Entonces se fue para su casa.
 
Esta entrevista, diez años después de aquel 23 de julio, se realizó bajo la cordial advertencia que otros han recibido antes: no vale revolver. Con ese compromiso, este hijo de un anarquista e hincha de Peñarol, que leyó a Emilio Frugoni antes que a Adam Smith y que se alineó con "la 15" en el tormentoso '68 más por su mensaje que por sus ideas, preparó café y se largó a hablar. Para el periodista, por momentos, casi una clase de Economía. Con el tono, eso sí, de un abogado. 

Y de un político con oficio de zurcidor y diez años más.

domingo, 22 de julio de 2012

Vázquez se volvió a equivocar


Por Pedro Bordaberry (*)

En estos días se cumplieron diez años de la crisis económica y financiera que afecto a nuestro país en el 2002.

Momentos duros y aciagos en los que la devaluación del Brasil, primero, la llegada de la Aftosa y la crisis política, económica y financiera de Argentina después, nos pusieron a prueba como Nación.

Los especialistas coinciden en que la del 2002 fue la peor crisis económica de la historia del Uruguay.

El momento crucial de ese entonces fue cuando desde el Fondo Monetario Internacional se propuso que Uruguay siguiera el camino de Argentina y declarara el “default”.

Eso era sencillamente no cumplir con las obligaciones que tenía el país con sus acreedores.

El Presidente y el Ministro de Economía de entonces se negaron a ello. Afirmaron que eso sería un quiebre institucional que afectaría a un país que siempre había cumplido con sus obligaciones.

En ese momento una sola persona se puso del lado del Fondo Monetario y sugirió seguir el camino de Argentina, pidiendo el “default”: el Dr. Tabaré Vázquez.

Para Vázquez había que seguir el camino de Argentina y la política del entonces Ministro Atchugarry era “neoliberal”.

Analistas de todos los Partidos hoy coinciden en que la resistencia a hacer lo que pedían el FMI y Tabaré Vázquez fue el punto de partida de la formidable recuperación económica que tuvo el país en los años siguientes y que hoy disfrutamos.

Desde ese momento Uruguay comenzó a crecer a guarismos nunca vistos, llegó la inversión y la crisis quedó rápidamente atrás.

En contraposición a ello, Argentina sigue con crisis financieras, carece de crédito internacional y debió apostar a un desarrollo interno. Al no haber cumplido con sus obligaciones son pocos los que confían en ella.

Esta semana que termina, el Dr. Tabaré Vázquez, salió en apoyo del Cr. Astori y la solución que los Ministros Lorenzo y Pintado idearon para Pluna S.A.

Fue coherente con lo que hizo en el 2002: volvió a aplaudir el “default”.

Es que la ley de salida para Pluna S.A. que aprobó el gobierno de Mujica equivale a un default. Lo que hace es justamente desplazar a los acreedores privados de su derecho de cobro y poner en su lugar al Estado uruguayo.

De acuerdo con la ley que estaba vigente hasta esta semana, el Juez del concurso de Pluna S.A. tenía que cancelar la hipoteca sobre los aviones que beneficiaba al gobierno.

Eso significaba que los que cobrarían todos sus créditos eran los trabajadores y los acreedores sin privilegio (como los que compraron pasajes, los ahorristas que invirtieron en fideicomisos, los taximetristas, el concesionario del Aeropuerto, los que brindan servicios de tierra, etc.).

Pero el Frente Amplio resolvió modificar esto. Lo hizo para asegurarse el cobro del crédito del gobierno a costa de los derechos de los ciudadanos.

Afectó la seguridad jurídica mediante un acto legislativo de dudosa constitucionalidad.

Al apoyar al Cr. Astori, el Dr. Vázquez expresó que era él quien se había equivocado al darle Pluna al Sr. Campiani sin licitación y garantizando el 100% de los créditos.

Al hacerlo, como hace diez años volvió a apoyar el que el Uruguay no cumpla con sus obligaciones.

Se volvió a equivocar.

La decisión de honrar las deudas, respetar el orden jurídico y cumplir con las obligaciones que se tomó en el 2002 fue la semilla que permitió el crecimiento económico de todos estos años.

Esperemos que la semilla de incumplimiento, modificación del régimen y no pago de las obligaciones que acaba de tomar el Frente Amplio esta semana, no tenga el efecto contrario.

(*) Abogado. Senador de la República. Líder de Vamos Uruguay – Partido Colorado 

sábado, 14 de julio de 2012

Atchugarry cree que hoy el capital de Uruguay es ser creíble


A diez años de la Crisis de 2002.

“De acá salís muerto o presidente de la República”, le dijo un “caracterizado e importante” dirigente político a Alejandro Atchugarry, cuando asumió el Ministerio de Economía el 24 de julio de 2002, en momentos en que la crisis económica en Uruguay ardía y la suerte del país pendía de un hilo. “¿Cómo se hace para no salir ni una cosa ni la otra?”, preguntó el senador colorado, fiel defensor del gobierno de Jorge Batlle en el Parlamento, que llegaba sin proponérselo a conducir la economía, un hierro caliente que nadie quería agarrar.

Eran las 12.45 y en 15 minutos los bancos abrían sus puertas, tras cinco meses de corrida. Batlle se paró y dijo: “Bueno, voy a anunciar que no tengo ministro de Economía”. Atchugarry no lo permitió y aceptó convertirse en secretario de Estado.

El día que cayó el entonces ministro Alberto Bensión, Batlle reunió a sus más íntimos colaboradores en la mañana, porque saldría sobre el mediodía a comunicar quién sería el nuevo ministro de Economía. Pero los candidatos desistieron: “Fue una reunión a la cual llegué como senador, convencido de que me iban a presentar al nuevo ministro”, recuerda Atchugarry. Eran las 12.45 y en 15 minutos los bancos abrían sus puertas, tras cinco meses de corrida. Batlle se paró y dijo: “Bueno, voy a anunciar que no tengo ministro de Economía”. Atchugarry no lo permitió y aceptó convertirse en secretario de Estado.

Intacto desde que fue pieza clave en la salida uruguaya a la crisis de 2002, con el infaltable cigarro prendido entre los dedos y un vaso de refresco cola al alcance como combustible de su lucidez, recibió a El Observador para recordar, a 10 años, cómo vivió aquellos 12 meses en la picota.

No estaba convencido de que él, siendo abogado y político de raza, fuera una solución certera para aplacar la tormenta de la economía. Pero a Batlle la jugada le salió bien, porque el respaldo del sistema político y el sistema empresarial fue casi unánime.

Faltaba confianza y el “flaco” Atchugarry tenía crédito para sentarse a negociar con cualquiera. “Ahora, visto en perspectiva, sobre todo mirando la crisis europea, que nos ha enseñado mucho a todos, de alguna manera se valoriza la salida de Uruguay, que fue una salida donde quedamos bastante solos, pero que el país en un corto tiempo comenzó a crecer y a recibir confianza externa e interna”, asegura.

“El momento que yo sentí más crítico fue enero de 2003, cuando apareció una misión del Fondo Monetario Internacional diciéndole a todo el mundo que, irremediablemente, teníamos que ir a la quiebra, lo que generó un problema de expectativas enorme. Hubo una semana que volvió la corrida y con mucho más fuerza”.

“De aquel momento lo que a uno le queda es la amargura de cómo impactó en los uruguayos. A pesar de la salida rápida, a uno siempre le queda el costo humano de la situación. Pero claro, cuando se mira lo que está pasando hoy se percibe el grado de enorme dificultad, y que en el fondo este es un tema de decisiones políticas. Entonces no fue tan poco sabio, porque aun los economistas lo primero que miran ¿qué es?: la decisión política y la estabilidad política. Ese fue uno de los valores esenciales que Uruguay pudo mostrar”, agrega Atchugarry.

Contrario a lo que se podría pensar, para el ex ministro de Economía el momento más difícil no fue en 2002, sino a principios del año siguiente, cuando los retiros de los ahorristas en los bancos  llegaron a niveles preocupantes.

“El momento que yo sentí más crítico fue enero de 2003, cuando apareció una misión del Fondo Monetario Internacional diciéndole a todo el mundo que, irremediablemente, teníamos que ir a la quiebra, lo que generó un problema de expectativas enorme. Hubo una semana que volvió la corrida y con mucho más fuerza. Fíjese que a la corrida esa que todos conocemos en 2002, el nivel de retiro era entre US$ 50 y US$ 60 millones diarios. En esos pocos días de enero de 2003, sin embargo, hubo retiros de entre US$ 150 y US$ 200 millones por día”, recordó Atchugarry.

¿Cómo se solucionó? “Se le habló a la gente”, explica. Y en algo que fue “casi un milagro”, se detuvo la corrida. “Y así Uruguay fue caminando hasta que el final impuso una salida propia, que se basaba en decir: Mire, este es un pequeño país, donde el capital es ser creíble”, dice el exjerarca.

Fuente: Observador.com 

lunes, 9 de julio de 2012

Las profecías de Atchugarry

Siendo diputado, en 1991, el exministro alertó de los males que traería el Mercosur.

Cuando tenía unos 15 o 16 años, allá por el año 1968, los jóvenes se polarizaban, se llamaban ‘fachos’ y ‘bolches’, y no había cosas intermedias. Yo, por supuesto, no me sentía ni una cosa ni la otra. Un día, un dirigente mayor condujo a un montón de niños de 12 años, de primero de liceo, a una manifestación. Yo caminé cuatro cuadras a su lado tratando de convencerlo, a él y a otros dirigentes, de que eso era un disparate. En determinado momento, llegó un patrullero y alguien tiró una piedra. Algunos de esos dirigentes se quedaron, otros se pusieron en la vereda de enfrente y yo, que había ido hasta ahí tratando de convencerlos de que no fueran, me quedé. Por supuesto que esa noche terminé en el Clínicas con guardia a la vista. Siento que tal vez soy responsable de no haber podido convencerlos y no quiero adoptar la posición fácil de quedarme en la vereda de enfrente para decirles: ‘Se los dije’”. 

Con esa anécdota, Alejandro Atchugarry (Lista 15), desde su banca en la Cámara de Representantes, intentó explicar su posición en contra a la ley que ratificó el Tratado de Asunción del Mercosur, que logró un apoyo casi unánime del Parlamento. 

Para él, no se trataba de dejar todo en manos del mercado ni todo en manos del Estado. Por eso, argumentó en contra para intentar convencer a los demás, pero terminó dando su voto a la mayoría por disciplina partidaria.

Los únicos diputados que votaron en contra aquel jueves 11 de julio de 1991 fueron los frenteamplistas Helios Sarthou, Hugo Cores y Sergio Previtali.

“Yo siento que hoy, más que votar un tratado, estamos asumiendo un compromiso moral y ético ante la sociedad uruguaya de postergar nuestra ideologías, de postergar nuestros sentimientos partidarios, a los cuales honro”, dijo Atchugarry en su posición casi solitaria en la cámara baja.

Enfrente tenía a la bancada oficialista del Partido Nacional (gobernaban los blancos y el presidente era Luis Alberto Lacalle), a sus correligionarios colorados y al Frente Amplio, que mantuvo un “apoyo crítico” a la firma del bloque regional. 

Para quien luego en 2002, en medio de la profunda crisis económica y social, asumió el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la participación de Uruguay en el Mercosur iba a poner “en riesgo” todo el “aparato industrial”. Además, proyectaba que parte de lo que el país estaba exportando no lo podría exportar más a causa de ello. 

“Escuché con asombro cómo el presidente de la Cámara de Industrias anunciaba que iba a haber 50% de incremento en el empleo industrial. Creo que después la gente nos va a reclamar si no le mostramos que éste es un camino muy duro y muy difícil”, continuó el legislador colorado.

A 21 años de aquella decisión, el actual presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, recuerda que había en ese tiempo 25 mil unidades industriales en Uruguay, y hoy, por el “costo” que tuvo que pagar el país al ingresar en el bloque regional, existen 13 mil. “Perdimos la mitad. Ya pagó Uruguay el costo de entrar al Mercosur, ahora es tiempo de cobrar esa cuenta”, dijo al diario El Observador. 

En los primeros 50 años del siglo XX, Uruguay tomó distancia de sus vecinos por considerarlos menos preparados frente a la “Suiza de América”, hasta que el cambio en las reglas de juego del comercio internacional obligó a Uruguay, ya económicamente deteriorado, a buscar el acercamiento. 

Atchugarry dijo en 1991, en la discusión en la Cámara de Diputados de la ley que ratificó el Tratado de Asunción, que sería difícil controlar el cumplimiento de las reglas por parte de los socios mayores, Argentina y Brasil. 

“El modelo de tratado que nos traen refleja una realidad: es muy vago en constreñir, en obligar a nuestros socios, y particularmente a Brasil, en aquellas cosas en las que sabemos que ese país es muy difícil que llegue a obligarse”, sostuvo.

De forma casi unánime, ahora, se sostiene que el talón de Aquiles del Mercosur son los tribunales de controversia, donde se supone que los países recurren en casos de violación del tratado y luego deben asumir los fallos. Ello no ha ocurrido hasta el momento y, como era alertado por el legislador colorado, los laudos del tribunal son ignorados por Argentina y Brasil. En sus profecías esa noche de julio en el Parlamento, Atchugarry también aseguró que la participación de Uruguay en la asociación regional iba a “someter” a la sociedad a sus “vaivenes” y a un “grado de dependencia” a las decisiones económicas que asuman Argentina y Brasil. “El impacto de las políticas macroeconómicas, y en especial las cambiarias, va a ser aun mayor en la sociedad uruguaya”, dijo.

Fuente: Observador.com
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