El SEMANARIO RECONQUISTA es el órgano de prensa de la Agrupación Reconquista del Partido Colorado, fundado por Honorio Barrios Tassano y Carlos Flores. Director Prof. Gustavo Toledo.

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domingo, 3 de junio de 2012

Un caballero

Por Pedro Bordaberry (*)

Lo conocí mejor en febrero del 2005. Él había sido designado Ministro de Turismo. Yo dejaba de serlo.

La primera reunión la tuvimos en Maldonado. Fueron cerca de cuatro horas en las que escuchó, pacientemente y casi sin hacer preguntas, los planes que se habían llevado a cabo en los últimos años.

Después de eso nos reunimos algunas veces más para hacer la transición de gobierno mejor, más fácil.

Mi verborragia y entusiasmo contrastaban con su serenidad. Las preguntas eran pocas pero profundas.

Fue generoso. No dudó en decir públicamente que entendía que el trabajo había sido bueno y que las grandes líneas se seguirían.

Actitud valiente y caballeresca que cuesta mucho asumir a los que trabajamos en la política.

No llegó al Ministerio con la mochila del vedettismo o del estrellato del que pretende cambiar todo para dejar una impronta que lo recuerde.

Asumió con el objetivo de lograr una política de Estado, que trascendiera gobiernos.
Lo hizo.

Hace doce años que el país, con tres gobiernos distintos, sigue una estrategia de desarrollo del turismo.

Esto llevó a que los ingresos de divisas por esta actividad hoy sean mayores que, por ejemplo, las exportaciones de carnes.

Tuvimos algún desencuentro. Con inteligencia y respeto, lo supimos superar. Tanto que ya no recuerdo bien cuál fue. Debe haber sido por el deporte, él de la cuchilla de Belvedere, yo del juego al ras de piso del Parque Viera.

Se va Lescano del Ministerio, no de la política creo, por la puerta grande.

Si bien en el concepto del deporte, que compartimos, los resultados no son todo, en el mundo de la economía, el turismo y la actividad profesional si son importantes.
Los de Héctor Lescano son muy buenos.

El año pasado el país recibió 2 millones novecientos mil viajeros. Es mucho, pero mucho.

En la segunda mitad de la década del noventa se había llegado casi a 2 millones quinientos mil, cifra que cayó en el 2002 a 1 millón 400 mil con la crisis regional y las medidas de Argentina.

A partir de ese momento se comenzó una recuperación que se arañó (sin alcanzarlo) los 2 millones en el 2004, 2005, 2006 y los años siguientes.

En el 2011 se superó holgadamente ese número mágico de los dos millones.

Con perseverancia, continuidad de políticas, desarrollo de productos y estrategia comercial.

Compartimos, sin saberlo, otras pasiones. El folklore, don Santiago Chalar, la charla con los amigos, el fútbol.

Quizás por eso le fue fácil salir a vender el Uruguay Natural. Es que si uno ama un país, presentarlo no es un trabajo sino un acto de convicción.

Esa misma convicción que exhibió Héctor Lescano, un caballero de la política y un hombre de bien.

(*) Abogado. Senador de la República. Líder de Vamos Uruguay – Partido Colorado 

viernes, 1 de junio de 2012

Otra vez, la credibilidad

Por Ope Pasquet (*)

En la edición del diario La República publicada el pasado martes 29, el presidente Mujica declaraba que no tenía intenciones de introducir cambios en el gabinete ministerial. En la noche de ese mismo día, los informativos de televisión anunciaban que el presidente Mujica había dispuesto el cese en su cargo del Ministro de Turismo y Deportes, Héctor Lescano.

El miércoles por la mañana, en la conferencia de prensa en la que anunció formalmente la salida de Lescano del gabinete y su sustitución por la hasta entonces subsecretaria de la cartera, Liliam Kechichián, el primer magistrado intentó explicar su decisión por el propósito de “renovar” el equipo de gobierno aun allí donde está funcionando bien, como en el Ministerio de Turismo.  

La explicación no convenció a nadie. No tiene sentido cambiar por cambiar, como si el gabinete ministerial fuera lo mismo que el guardarropa de una adolescente caprichosa y de familia pudiente.   El senador Rafael Michelini  calificó a la decisión presidencial de “inexplicable” e “inentendible”. Otros dirigentes frenteamplistas se pronunciaron en términos similares.

El primer magistrado vuelve a demostrar, con sus actos, que no se puede creer en sus dichos. No es sólo que “como dice una cosa” también “dice la otra”; lo peor es que dice una cosa y, dentro de las 24 horas siguientes, hace otra, exactamente contraria a lo anunciado.

Hace pocos días, fue lo de la CARP: el presidente fingió indignarse cuando se dijo que alguien había querido sobornar al embajador Bustillo. Poco después su entrañable amigo Julio Baráibar  y el subsecretario Conde confirmaron esa versión. Ahora, a propósito de los cambios en el gabinete, es el propio presidente quien se desmiente a sí mismo.

No se trata de la manera de ser de José Mujica; se trata de la credibilidad del presidente de la república. Hay un bien público en juego. Para que los ciudadanos confíen en las instituciones y estas gocen del respaldo de aquellos, es preciso que, por encima de coincidencias o discrepancias políticas, se pueda creer en la palabra de los gobernantes.

 Si alguien dijera hoy, en el Uruguay, que cree sin dudar en lo que el presidente dice, habría que contestarle con palabras del propio Mujica: “¡no sea nabo!”.

 No es así que se construye “un país de primera”.  

(*) Abogado. Senador de la República (Vamos Uruguay – Partido Colorado) 
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